Me quité las gafas y seguí por un día más de rutina sin novedades.
Mientras me latían las sienes, miraba los lienzos apoyados en la pared... y las bolsas marrones extendidas en el suelo, secaban las pinturas mientras tanto, y después de secas, permanecieron.
Ahora no me hacía tanta gracia como el día en el que vino y al no verlo, lo celebró.. pues que bien para ella con esa sonrisa tan grande y bonita que cada vez cuesta más y se queda menos.
Me puse las gafas y seguí por un día más de rutina y sin novedades.
Menuda mierda con todo y sin nada, con el pollo cocido y el arroz del otro día, con el viaje en autobús y la falta durante todo el día, porque no estuvo, y puedo asegurar que la busqué todo el tiempo.
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