martes, 21 de enero de 2020

Nuevo y nervudo

Bien, busqué a una mujer morena con medio uniforme rojo, y puedo asegurar que fué bastante confuso, medio Madrid estaba de acuerdo en crear el caos.

Me hice el interesante de reojo cuando la ví llegar, en parte por recojimiento, en parte por joder. Para mi sorpresa ella también y con toda seguridad por los mismos motivos, estaba claro que no podíamos quedarnos solo ahí.

Antes de nada debería aclarar que medio uniforme no es rojo; es negro, ya podía yo mirar y mirar, me rebasaban las ganas de verla, allí quedé pasmarotado mientras me hablaba y yo no oía nada.

No fui capaz de sacarme una sola palabra, quedaron  tantas que se complicaba elegir, fué notable y frío, cálido e insuficiente.

Me sobraba tiempo y le soltaba a alguien que no era capaz de hacer media, que se me hace muy difícil sentirme bien y muy fácil culpable por estar así, es todo una oportuna locura.

Doble

Por donde no había nada pasan ahora las ganas de volver a pisar, por mucho que pudiera contar... esto es lo que resulta que:

Revienta la muchedumbre a grito pelado y miro por el hueco que deja el asa de una jarra de cristal y un chorretón del expositor, pues no alcanzan por bastante a mis manos sobre la camiseta.

Al fondo! Al fondo hay sitio, un hueco, donde acaba la carrera tras el autobús se hace justicia, te ponen un vermut, los carrillos colorados, también debería pedir clemencia mientras me arruga la pechera y toquetea los botones, cada palabra se le vá tropezando con la siguiente, con la anterior, con calma.




miércoles, 15 de enero de 2020

Anti Faz

Cabezadas que me pegaba yo pensando medio dormido si mi mundo sería posible ante los ojos de cualquiera, es posible, puede ser, la traba interconveniente se encuentra en cada cual

No encuentro normal que con la calma de una pluma por un patio haya una salida para cada cosa y nunca esté indicada la puerta, bastante contragueante resulta tras girar el pomo que sea la muñeca rígida la nota que desarmoniza



martes, 14 de enero de 2020

Lontano da casa

El chico de la mesa de enfrente se encontraba justo entre la mía y la de la rubia indiscreta.

La primera desilusión que se encontró fue que la rubia no le miraba a el, y la segunda, que yo tampoco.

Por un lado nada puedo contar y por el otro, menos, porque corría el aire y poco más.




domingo, 12 de enero de 2020

Ningún Juan de Urbieta

A mi desde luego el cielo entoldado me duró muy poquito, de ahí nos subimos a un vagón que pasó rapidísimo por cada asiento, palabra, por cada beso



¿Y si resulta que lo que más me gusta eres tú?
-pues que no me lo creo. 

martes, 7 de enero de 2020

Despierta tampoco lo entendería

No me dio tiempo a ponerme la careta de Spiderman, es rápida y sigilosa, maldita sea, estaba de espaldas mirando el plano del metro, se me erizó tooooda la espalda y allí terminaron los paseos sin sentido, al menos solito. 

Ni falta que hizo hacerse preguntas, se fueron respondiendo con cejas arqueadas, aquí no usamos interrogaciones.

Tres personajes que estaban según sus palabras "casi normales pero un poco antes" propusieron unos dardos, la partida no fue justa, ellos estaban regular prácticamente desde las 12:00 y cojones, ya tocaban las 22:00.

La chica de la gorra tiene frío y se mea, pero tira del pomo, me encanta cuando hace aspavientos y me parto cuando Susoca la invita a empujar la puerta.... y se abre, que risa, si, si y todo al hueco sin tocar bola, tenemos un Nobel al despiste y la continuidad.

Una vez más termina manchándose la boca de tiza, no se que voy a hacer con ella, casi siempre elijo quitar el azul, me gusta mas el rojo carmesí.



    

Antes de que llegara

Que claro estaba todo hasta que pasó por el torno, coño, por un par de segundos no fui capaz de escuchar absolutamente nada, y de camino a la escalera mecánica que bajaba en ese momento a no sé donde (ni puta idea señorías), recuperé poco a poco la gravedad sobre los pies y la miré a los ojos, dice que habla muy rápido, así que es posible que entonces la estuviera mirando a la boca.

Al tiempo que compruebo si las palabras que escribo llevan tilde o no, me quedo vacío y me da mucha lástima no poder contarle que anoche la chica del torno me apoyaba las piernas de camino a Avenida de América, seguro que lo que a mi me hace feliz, a el le habría hecho sonreir.