Por donde no había nada pasan ahora las ganas de volver a pisar, por mucho que pudiera contar... esto es lo que resulta que:
Revienta la muchedumbre a grito pelado y miro por el hueco que deja el asa de una jarra de cristal y un chorretón del expositor, pues no alcanzan por bastante a mis manos sobre la camiseta.
Al fondo! Al fondo hay sitio, un hueco, donde acaba la carrera tras el autobús se hace justicia, te ponen un vermut, los carrillos colorados, también debería pedir clemencia mientras me arruga la pechera y toquetea los botones, cada palabra se le vá tropezando con la siguiente, con la anterior, con calma.
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