miércoles, 12 de febrero de 2020

Eres tú?

La calle presentaba el mejor aspecto que podía para que no la tuvieran en cuenta, las maneras que aquellos dos pasados se gastaban deprimía al más aguerrido decorador de escaparates.
De vez en cuando un vistazo atrás por si acaso vete a saber si alguien pudiera caer desmayado y hubiera un riesgo real de que se alejaran sus labios.
Fué una especie de hueca responsabilidad repartida a cada uno por turnos, en  instantes en los que se hacía necesario respirar, o tener en cuenta alguna otra cosa que se encontrara a menos de un palmo de distancia.
7 minutos de margen y al margen de todo aquello, otra cosa que no fuera volver atrás, pensar en lo que había pasado con una buena referencia, cómo sonreía tratando de entender si debia escapar pero dejandose enredar, o llegar a algún sitio con el mientras tanto como dato importante.


martes, 11 de febrero de 2020

Na más que yá

Llegamos hasta aquí para cargarnos lo que hubiera por delante, y sobre aviso, eh, nada de improvisos, al oidíto.
Entretanto, subíme al metro cuando debí hacerlo al autobús, señal inequívoca de que las cosas no cambian, varía la manera en que las miro.

domingo, 9 de febrero de 2020

Creo que eso no tiene remedio

Entra en juego una nueva incógnita, esa que nadie debería mirar demasiado, hace unos días el borrador era cagante en la distancia, las mesas cojas no le gusta a nadie, ¿y aún así uno se mete a carpintero o albañil?

No me quiero quedar con el absurdo silencio justo en cada franca palabra importante, importante o sincera, no sé, no me atrevo a romperlo, los giros se me escapan si no son de frente, algunas palabras se quedan entre la camiseta y las manos que me despistan.

Aliento: "desde luego que mi idea no era estar contándote esto aquí, ahora, aquí". 

Bueno, hola, hola, y todo empieza a ser como debería, entendemos que las interrupciones no cuentan, y tomamos como interrupciones... ¿todo eso sobra?, que aún sin quererlo se nos cuela, pero... haremos que no ha contado... necesito ganar tiempo.

¿Quien se puede permitir vivir en el vagón de una montaña rusa? por iniciativa propia y sin pedirlo, nadie, pero claro, los embistes, valles, picos, son ahora casi un automatismo, y no encuentro un buen antepecho.

Que fácil es ser valiente un rato, y por contra cuanto apura ser uno mismo, limitan las circunstancias al individuo mucho para lo fácil que es tomar decisiones, elegir y escoger camino, en fin pilarín, seguiremos limando.
  


jueves, 6 de febrero de 2020

Fideos no, ensalada

Propuso un café, y siendo fiel a la ciencia ficción, me parecía mucho mejor un copazo, está comprobado que lo uno espabila, y lo lo otro anestesia, 

martes, 4 de febrero de 2020

Ginger, ringer

Anduvo con jaqueca, y también andó danzando para arriba y para abajo, se lavó las manos y muy lejos de extrañarme, lo aprecié.
Amenizaba el jabón con los bolsillos del pantalón, esos que derrapan en los taburetes brasileños, y llevan calcetines de esquimal.
No tuve que extrañar como anda por el pasillo debido a que volvió a mi pasillo por esas cosas de la vida, y dejó el almíbar de la noche anterior en caldo soso.
Cuando aparece, las consecuencias para lo que no tiene importancia son espantosas, y es que míras así para atrás, y te toca los cojones, pero malas son.
Si que me afectó no darme por aludido y se llevó mi espalda, un rato se la quedó, y se la vá quedando, y monta performances, en alguna salgo yo.

lunes, 3 de febrero de 2020

A las 20:00?

Me reía porque al fin y al cabo son anécdotas, por mucho que me jorobe.
A toro pasado dá lo mismo por lo menos un kilo, me considero afortunado porque quisiera terminar mis frases.

domingo, 2 de febrero de 2020

Andrómeda

El gesto más sincero por parte de la persona menos esperada se dió en el peor momento, me desinfló y me sacó de la sala, como el disolvente a la pintura, como la nada a cualquier cosa.

Para esa situación no me quedaron balas, no tuve que mover la mano a la cartuchera porque la piel ya se me deshacía.

Me desanimó durante el camino de vuelta no saber que hacer con la poca luz que reflejaban la calle, la del día me ciega, y hasta ahí y de esa manera lo entendí siempre.

Justo ahora la ilusión del pasado viernes se cuela por las rendijas como el aire en la corriente, se queda en hasta luego, en el chocolate con leche que nunca puede con el cacao al 90, en tener que explicar con cara de asombro.

No era el día, no estaba predispuesto a perder, a encajar, es como si todo lo que he tenido que enderezar fuera de alambre y costara muy poco quebrarlo.

Volcàrselo todo es injusto, no es merecible para nadie, pero habría sido bonito.