martes, 4 de febrero de 2020

Ginger, ringer

Anduvo con jaqueca, y también andó danzando para arriba y para abajo, se lavó las manos y muy lejos de extrañarme, lo aprecié.
Amenizaba el jabón con los bolsillos del pantalón, esos que derrapan en los taburetes brasileños, y llevan calcetines de esquimal.
No tuve que extrañar como anda por el pasillo debido a que volvió a mi pasillo por esas cosas de la vida, y dejó el almíbar de la noche anterior en caldo soso.
Cuando aparece, las consecuencias para lo que no tiene importancia son espantosas, y es que míras así para atrás, y te toca los cojones, pero malas son.
Si que me afectó no darme por aludido y se llevó mi espalda, un rato se la quedó, y se la vá quedando, y monta performances, en alguna salgo yo.

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