domingo, 9 de febrero de 2020

Creo que eso no tiene remedio

Entra en juego una nueva incógnita, esa que nadie debería mirar demasiado, hace unos días el borrador era cagante en la distancia, las mesas cojas no le gusta a nadie, ¿y aún así uno se mete a carpintero o albañil?

No me quiero quedar con el absurdo silencio justo en cada franca palabra importante, importante o sincera, no sé, no me atrevo a romperlo, los giros se me escapan si no son de frente, algunas palabras se quedan entre la camiseta y las manos que me despistan.

Aliento: "desde luego que mi idea no era estar contándote esto aquí, ahora, aquí". 

Bueno, hola, hola, y todo empieza a ser como debería, entendemos que las interrupciones no cuentan, y tomamos como interrupciones... ¿todo eso sobra?, que aún sin quererlo se nos cuela, pero... haremos que no ha contado... necesito ganar tiempo.

¿Quien se puede permitir vivir en el vagón de una montaña rusa? por iniciativa propia y sin pedirlo, nadie, pero claro, los embistes, valles, picos, son ahora casi un automatismo, y no encuentro un buen antepecho.

Que fácil es ser valiente un rato, y por contra cuanto apura ser uno mismo, limitan las circunstancias al individuo mucho para lo fácil que es tomar decisiones, elegir y escoger camino, en fin pilarín, seguiremos limando.
  


No hay comentarios:

Publicar un comentario