El que me sigue sabe que ando justo delante suyo, y el que lleva detrás de si, más o menos lo mismo.
De vez en cuando algún despistado ó alguna despistada se pone a seguir el paso y el resultado suele ser casi siempre el mismo, los unos detrás de los otros, haciendo camino mirando adelante, atrás y asegurando los flancos.
A veces mi padre me daba un sorbo de vino tinto, y me quemaba la garganta, de manera que yo lo decía y todos se reían con los ojos como platos, pues eran las gracias del niño.
Sin vino, ni gracias ni garganta, ahora arde la cabeza mientras hierve el pecho y los ojos como platos los tengo yo, que si, los veo en el espejo.
Lo de andar y seguir la fila es en este caso la forma en que cada uno de nosotros, borregos, hacemos lo que se nos dice, y es una lástima, ahí tenemos el campo pácorrer.
Me enfadé musho, y tras valorar todos los argumentos, me quedé con la razón y pedí luz en aquella ensalada de odio y rencor, no me prometieron resultados pero si constancia, al fin y al cabo no es más que voluntad y certeza... no llegaremos a nada con todo eso, sobre todo si fuera por certeza.