martes, 23 de febrero de 2021

Cuadro escocés, circulo polar

En ese momento en el que los cazadores de langostas te sacan del mundo de los vivos, tuve otro instante de lucidez, se aparecieron un par de cortes naranjas. 

Mi madre se lo tomó fatal, los cortes naranjas no son lo suyo y no soporta los que pasan de 10 años en adelante, diferencia generacional y diálogo, aliviamos tensiones con rosquillas azucaradas.

Por otro lado y antes de todo lo anterior tuve un encuentro con la naturaleza, con los pinos y con las piñas.

Como no sacar a relucir las piñas por doquier, esas son las mejores, soy ladrón de cosas raras de las más raras de lo normal, esas piñas me pierden.

Y todo esto viene de una tarde en la boca de metro de Delicias. No esperaba deleitarme con otro manjar, con otra delicia, pero bajó de cara al Mercado de Motores, de frente a mi, que claro, no la esperaba por no planearlo.

Los reclamos a mi contra son poco agradables. Contra la suya, paciencia, este tiempo y la recompensa de un refresco recién abierto; del olor del chocolate negro roto, de una mirada que se aleja pidiendo estar un poco más cerca.

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