sábado, 20 de febrero de 2021

Habrá que esperar

En un momento como este, respiramos según nos dejan las pausas. Algunas sin importancia, otras para coger aire y las más gordas son las que se plantan como todo aquello que este desastre en el que no amar, o querer daba igual, pero nos importaba.

Nos importó no abrazar, besar, estrechar en nuestros brazos a los que significaban algo en nuestra vida.

Llegaron las limitaciones, las promesas, las exposiciones que tanto como deliciosas eran peligrosas.

¿Y cómo ser responsable y no racional?

No encontraba la solución usual ni con la razón, ni con el corazón, la situación así estaba, no era buena  ni con ella.

Cierto que podría cavar, el túnel llevaba a ninguna parte y lo importante sería llegar donde estuviera.

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