viernes, 30 de julio de 2021

Esa soy yo?

Me da muchísimo miedo escribir sobre todo lo que te echo de menos. Esta misma noche entre sweet lovin', tick tock y enjoy the silence, se le quebraron las ganas al chaval. Todo eso después de haber hablado contigo.     

Se me escapó mucho por cada vez y por cada momento, a veces receloso. Nunca encontré mi nombre ni ese gesto.

Tengo el tiempo pero no se si debería gastarlo. Suenan violines y el control no depende de mi, eso ya está perdido.

Y no estoy, no me encuentro. 

Veo que no estás, no en esas historias en las que el otro se marcha mientras llueve o nieva o pasan cosas estupendas (de veras, así que molaría, ¿no?), sólo un paraguas pararía el agua, la distancia y las ganas que tengo. 

Faltan comas y estrofas y páginas a toda hostia, sobran todas ellas. 

Esos ojos tuyos: bonito a rabiar en la plaza de un lugar donde me gustaría haberte cogido la mano. 

En una servilleta de una mesa en la plaza de no sé donde había una fuente con niños corriendo, ¿es un tinto de verano?.

Lanzo el mensaje y te convierto en víctima, soy el bueno. Todo lo demás me afecta, así que como es para mal, alguien paga la culpa, mierda. 

A partir de ahí se monta la de dios.

Debería probar a hacerme menos caso, a no cocinar plantas, a seguir por lo mío. ¿Y si resulta que no le pudiera dedicar esa copla que tanto anhelo y que se quemó donde no debía?

Me cago hasta en la puta, ¡que le suben el alquiler! coño.

martes, 27 de julio de 2021

Enchufado y febril (¿se notó?)

Perdí el sentido del gusto y pensé en la cantidad de veces en las que algo resultó realmente sabroso.

La sal, el limón, la carne pasada. Luego está el asunto de la verdura y la ensalada para tenerla en el centro de la mesa y no tocarla, pero: ¿y lo bien que me hace sentir?

Hablando de lo de bien: estuve en lo correcto, me equivoqué llevando la razón y muchísimas veces tuve que recular incluso sabiendo que aquello solo tenía sentido para hacerme sentir bien.  

Entre ramas y piedras, aprisionado sobre aberturas metálicas. Sudé la gota gorda porque aquella puerta no se escapara de la puntera de la bota. 

En los patios y aparcamientos públicos mugrientos no merecía la pena mirar la hora del tíquet.  

Terminaba todo y fuera donde fuere el remate se encontraba entre nuestros labios.

domingo, 25 de julio de 2021

Ausente sol, vaya con la luna en la terraza

Si me la dieran mal no me la comería. No sólo es cuestión de la serpiente.

No me quiero fiar de los demás, pero como es eso.... ¿mordemos la mano que nos da de comer?

Si me la dieran bien, ¿debería estudiar gramática y mirar atrás?. En este asunto cada cual porta sus alforjas y sus moratones.

Arrastro bien los entretiempos, el silencio y agobio con algarabía, regala alboroto y bulla. 

Siempre distraído miro a otro lado cuando todo esto sucede, (no estaba seguro si debía tildar distraído).

Una vez más perdí todo tratando de hacer algo bien. La próxima vez, es posible que me acuerde o se me olvide. Quedaría seco el desierto esperando el agua de mi memoria.

En tono práctico volvería justo en este tris para ponerme guarro, pero vaya, dije práctico... así que se salva.

Me callo por esas calles con las manos en los bolsillos o en la nevera o en el mueble. La señora de enfrente al pasar no pone ningún tipo de reproche; parece de confianza (no hay al parecer crítica o censura, que bien).

A estas alturas debería decir que me gustaría pasar entre una o dos; o las calles/personas que fueran limpias de fobia o vergüenza. 

Muy cierto resulta que me antojo inflexible, complicado este viaje, ¿es sólo cuestión de paciencia que me sigan tapando las tragaderas?.

jueves, 22 de julio de 2021

Tu hora, que es esa

Con el fin de atarte, a la cocina que me fuí.

Enrollé el cable usb o nosequé leches en papel celofan, soy de la generación de no tirar nada.

Con los pum, pim, pam que me dejaron los auriculares (fantastic, marvellous), me quedo después de esta coma para decirte algo. Caramba.

Canta Sabina cómo Eva toma el sol, yo mismo pude ver como las piedras, el frío extremo y esas blancas piernas dejaban a Eva como algo que con todo el respeto, quedó con cero importancia para mi.

¿Alguna vez hiciste aquello de aquella manera?, no, nunca perdí el control, al menos en mi casa.

Me dejo llevar por su rastro, el de Santana, el suave. Timbales, frío, calor, ventiladores... abradable como lo que no sabes.

Trompetas y tambores, golpes de cadera. Agradable, discreto. Es suyo, para nosotros.

miércoles, 21 de julio de 2021

Ese día

El sábado me caí de la cama como si me hubieran matado, esa noche no conseguí pegar ojo y me esperaba un día largo y durante horas y horas pensé en mi fracaso más estrepitoso. 

Mi intención era estar con ella en condiciones y dar un poquito de mi mejor cara; me dolía la cabeza, los ojos me hacían chiribitas y la sensación de estar despierto se repetía entre parpadeo y parpadeo cada 20 minutos, dios, menuda puta mierda.

Con 100 cañones por banda, la ducha y el café levantaron algún resorte que me llevó un poco más cerca de la boca del metro, empecé a sentirme mejor y con el paso más chulo y las manos en los bolsillos me dejé caer por la avenida.

A todo esto ya tenía algunas letras en las que me decía que salía, que salía de camino también, frotándome los ojos con la ilusión de un infante partí al punto de encuentro.

Me ahorro las miradas furtivas, soy un tipo atractivo y no puedo evitar ciertos comportamientos, no es cuestión de evitar, pero apabulla.

Tras la espera en esos pasillos tan...pues no lo sé, me gustan, pero imagino que me agradan porque ella siempre termina entrando por una de esas puertas, lo más bonito de aquel lugar es que aparece enfundada en sus pantalones negros con botón.

Tiene una piernas interminables, largas, da los abrazos más cálidos que puedes soportar con el sol de frente sin capacidad de soltarla. Si no hubiera sol, ni de frente ni de ninguna otra manera, tampoco la soltaría. Su contacto, su piel, su espalda firme, su pecho contra el mío... que ni me acuerdo porque esto es un adorno, no alcanzo a nada poco más allá de aquello aquel día.

Recortaré un poco morena porque no creo que todo lo que dijimos ese par de días deba ser repetido. Por repetir o querer volver a hacer, me quedo con los besos a los pies de la cama, con tu cintura en mis manos, con los ojos cerrados. Tú sentándome y llevándome de la mano encima de tí en una bonita secuencia blanca, como tu ropa interior, como tu piel sin ella muy poco después.

De veras que no recuerdo mi boca con más apetito, ni mis piernas toda la noche entre las tuyas, la almohada mojada, que bonita tu cara en penumbra y ese tono bajo de tu voz dando instrucciones, poniendo límites o pidiendo más, que decir de los quejidos, lamentos, el gusto cogido de la mano del gozo y las manos en la pared.

Hablemos por la mañana de que sale el sol, de que el bizcocho está esponjoso, que rico el café, mira hacia la tele y cuando me devuelvas la mirada resulta que anoche regamos la habitación con el desato y la desesperación que la tela con cada hilo pedía a gritos, con el amor que podemos darnos, con esas limitaciones que en el día a día sólo permiten expresar nuestro entusiasmo con los ojos.

Nada va a cambiar que nada cambia por el momento, pero tampoco que nuestros terremotos si que cambian el mundo y que tu también desearías quebrar el eje que nos hace girar desnudos besándonos, tocándonos y dejando que pase eso que tanto nos gusta. Ese delicioso olor que empaña las ventanas y las inunda de amor y fantástica física dejadez.

sábado, 17 de julio de 2021

Joder, que viene el sol!!

Pegaba de alma el puto sol, yo ya no sabía donde meterme.

Me escocían los ojos, me escocían las ganas de quedarme y mucho más las de irme. 

Una noche a la fresca nos pusimos por encima una tela.

Me quemaba su bikini, la toalla que se llevó y todo lo que tenía que ver con aquella tierra en la que la sombra era algo así como una broma.

En otra negra madrugada, aquella terraza indiscreta dijo o escuchó mucho más de lo que se suele tratar por la mañana en la panadería.

De día a la luz del sol, verla bajo aquel suicidio tenía un poco de sentido. De vez en cuando me preguntaba algo, es un sol.  

No voy a hablar de lo que no se puede porque las paredes ya lo hacen por si solas, y depende de donde des los pasos, así suenan los tacones. 

Por otras calles, de ladrillo, lejos de lo de antes, eso si, con sopor y su mano con la mía volvimos a dejarnos llevar por lo que los muros secretos y las manos en la boca de secreto tienen poco.     

Vienen las palmas de alegría, creo que fuimos a una aunque no nos sepamos los tiempos ni lo que pasa con el otro.

Vamos rápido sin saber nada, ¿buena carta?.

martes, 6 de julio de 2021

Más allá de lo que parece

Dejo a deberle alguna cosa a alguien o a algo, y no me desgañito buscando ayuda. El universo está en paz con los caprichos propios (los míos, claro).

Si algo no debe tener fin debe ser esto, contigo. Que templado pensar, ya verás cuando te lo diga.

Te marchas dando pistas y ganas. ¡Pueden ser mías?, seguro, con un poco más de... no... no sé muy bien, pero hacen falta poco un poco más de algo de esas canciones en las que ganaba el bueno, en la que la chica le daba un beso de la leche a ese guaponazo. 

Y si hace falta llamar la atención, la llamaré, para que te quedes un rato con tus besos, al menos eso.