Me da muchísimo miedo escribir sobre todo lo que te echo de menos. Esta misma noche entre sweet lovin', tick tock y enjoy the silence, se le quebraron las ganas al chaval. Todo eso después de haber hablado contigo.
Se me escapó mucho por cada vez y por cada momento, a veces receloso. Nunca encontré mi nombre ni ese gesto.
Tengo el tiempo pero no se si debería gastarlo. Suenan violines y el control no depende de mi, eso ya está perdido.
Y no estoy, no me encuentro.
Veo que no estás, no en esas historias en las que el otro se marcha mientras llueve o nieva o pasan cosas estupendas (de veras, así que molaría, ¿no?), sólo un paraguas pararía el agua, la distancia y las ganas que tengo.
Faltan comas y estrofas y páginas a toda hostia, sobran todas ellas.
Esos ojos tuyos: bonito a rabiar en la plaza de un lugar donde me gustaría haberte cogido la mano.
En una servilleta de una mesa en la plaza de no sé donde había una fuente con niños corriendo, ¿es un tinto de verano?.
Lanzo el mensaje y te convierto en víctima, soy el bueno. Todo lo demás me afecta, así que como es para mal, alguien paga la culpa, mierda.
A partir de ahí se monta la de dios.
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