jueves, 24 de febrero de 2022

Ahora ya lo entiendo

Anoche se puso a llover, empezó a llover... o lo que mejor quede.

Se me hizo tarde en todas partes, amanecía y llegaba el día.

Se me juntaba la  noche con el día, y me llamaba la atención para no llevar la contraria.

Bien temprano era un poco de lo mismo pero con más luz y menos certeza.

Abrí a ventana y los charcos de luz blanca me ribetearon los ojos y las vergüenzas por lo que no os debo contar.

Trikitrateaban las gotas en las ventanas. Me quedaba dentro por no salir y así encontrar lo que fuera por la calle.

Pasaban los días y el tuyo llegaría, me preguntaba como hacer para no hacer nada y que apenas se notara. 

Celebro poder contar esta cosa tan rara.

viernes, 21 de enero de 2022

¿A que pensamos lo mismo? (vamos, no, por un momento)

Con un paquete alargado e incómodo para el transporte más allá de la 1/2 hora comenzó mi aventura de vuelta a casa.

No pasaba nada y todo estaba bien, ¿que más puede uno pedir? 

Pues mira, que no se joda la bolsa de papel donde llevo dos botellas, un tupper y una caja de dimensiones inimaginables con chocolates ingleses buenos que te cagas.

Vale, pues resulta que se rompe, ¿en el peor sitio?, da igual, cuando algo se rompe, el sitio es lo de menos, se va a la mierda y eso no lo arregla nada, piénsalo por siglos si quieres.

Todo derramado, la fiesta de la fregona, el enfrentamiento feroz con la lejía. ¿Que sería peor, eso, o lo que no dejaste caer?

Menudo circo cuando lo que que contaría es tenerte entre mis brazos. Santana me engañó con eso de que smooth eras tú, y no, no era eso.

No me mires así las tetas

Con la vergüenza por todo el suelo de la cocina veo que también hay orgullo apoyado en la entrada justo al lado de la puerta. El sofoco persiste aunque el orgullo permanezca. 

Abro uno de lo paquetes del regalo, ¿que no era para mi?, el gozo me lo quedo.

Fregué los azulejos del cocedero y las láminas del pasillo, la  satisfacción se quedó en dejar de notar la carne cocinada al horno, se me hizo raro porque las fechas navideñas pasaron hace semanas.

También extrañé no recibir ningún mensaje por caracola, los de humo no llegan porque se quedan entre nubes y despiste. Los de concha, sólidos, quedan como esperanza, nada mas que eso.

Me cuidan con tortilla de patatas, comida caliente y palabras que regalan esperanza.

Resoplo con esas palabras y me equivoco al escribir, al pulsar cada tecla, mucho mas que al comprar pan con guayaba.

"No me mires así las tetas". Llevaba las gafas empañadas y dudé por como enfrentar una frase más. 

Un abrazo acabó con las dudas por el como, y sobre todo porque no se hagan ilusiones, cada uno en su casa y cada empañamiento con su pañuelo, se acabó.  

miércoles, 19 de enero de 2022

Otra primera vez

Como terapia hace ya meses, recorrí a pie los lugares por los que me daba grima pasar. Era como cuando de canijo en la playa rozabas un alga metido en el agua.

No tenía más remedio que enfrentarlo porque aunque fuera el lugar de mi mareo, también es mi parte favorita de Madrid.

Hace muy poco volví a la misma esquina, es uno de los chaflanes más bonitos que hay.

Fue una tara y un ahogo, un castigo demasiado grande a traición por la espalda, un instante muy rojo y muy torpe.

Puso orden la terraza del lugar que menos me gusta de mi ciudad, o mejor dicho; las personas a las que más quiero en el sitio que da igual.

Para ser un día soleado comenzó bastante mal, gracias pues amigos por llevarme a otro lugar.

domingo, 9 de enero de 2022

Catástrofe, marea y agua

En un tema del 2009 que escuché bastante años después, a día de hoy me dejo caer en sus fuertes vientos turbulentos.

Frases de la tormenta que me taparon por días los ojos con pegamento químico acrílico transparente que sorpresivamente no dejó ni una sola oportunidad al quicio de la ventana ni de la puerta. Aleluya, calma y freno a las adicciones y a la voluntad, ¿a la voluntad?.

El temporal quedó en poco más que barrer el suelo, poner cara de tonto por la falta de antorchismo durante el exceso de azúcar.

¿Y qué del excesivo uso de sal para la ausencia de contacto por mi parte?

lunes, 13 de diciembre de 2021

No hagas ruido

Y lo poco que hacía falta colmó la tarde en la que no hacía falta.

Tan agusto estábamos que otro no necesitábamos. Más platos en la mesa no eran necesarios.

¿Alguien lo pidió?, NO, NO. 

Otro no. Aseguro que su inseguridad se cagó en todo. 

Abrazados, desnudos a lo largo y ancho de una manta con el testigo de botellas, vasos y de todo por el suelo. (Los cojines se quejaron del mal trato).

Por el mal asunto se quejó mi viejo amigo el rencor disfrazado de mala costumbre, que mala baba colega. Pobrecito que justo cuando ella no se la estaba tocando, era a mi. 

Esto puede saber mal, pero ajo y agua, así va todo.

viernes, 10 de diciembre de 2021

Terraza y alboroto

No, aunque extraño como nada volver a verte, no quisiera volver a echarte de menos.

Desde hace meses en ningún momento quise tener que mirar atrás para añorar un café por la mañana, un casi de que te vas por la tarde... y quitarte la camiseta por la noche.

Subiendo y bajando calles me quedo solo ahora que realmente lo estoy. 

Recuerdo como anduve bajo los dedos de tu cobardía y sometimiento pero desde lejos, con kilómetros a base de bus, coche, amor y libertad.

No podría pensar o decir como quedaban tus manos pasando por mi pelo, ni las mías por cada parte de ti, cada encuentro fue lo que habría querido cualquiera.

Lo tuve, me lo quedo y lo guardo sin reservas.

Por mucho que a alguien le parezca mal, nunca será suyo.