Madre del amor hermoso, aquella noche estaba como para hacerle cualquier cosa, lo peor de todo es que se lo conté. Hablamos y aunque no le guste hacerlo público.... manos vacías para llenarlas con algo suyo.
Traté de hacer lógico mi comportamiento con un registro de voz. Maldita sea, sonaba cada vez peor, pero vaya, cada vez, que espanto.... no se puede haber hecho nada peor ni a conciencia.
Traté de aclarar la manera de hacerle entender por la mañana que al romper el día seguiría justo donde me encontraba antes de jurarle arrebato, locura, parafilia y lagrimas al oír todo aquello y al menos poderlo entender.
Para mi es difícil porque escribo con los ojos llenos de agua, o eso parece. No es mejor, es lo que hay y lo que siento, alguno de mis próximos dijo entonces: "toma taza, espabila gilipollas".
Ahí se queda, no se si pensé o no.
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