lunes, 5 de octubre de 2015

El jueves fuimos 2

En el tren de las 14:16, con una maleta roja, con cara de que no se lo cree, de que no se cree que cae en mis manos, sencillas, huesudas, anchas y con alguna línea que nadie entiende

En la estación a las 14:20, con lo puesto, con cara de que no sé que pasa, de que no sé que pasa al dejarme coger por sus manos, cálidas, dulces, siempre sonrientes

4 manos que a veces no resultan suficientes, noches que cambian y quieren llamarse semanas, aliento que desfallece, sol que adorna su sonrisa, y sonrisa/ornamento envidiada, deseada por los simples que no son tú

Sal a fumar

Volví a entrar en el local, y me dice que un tipo con una gorra se la intanta camelar, y le dá conversación, no podía esperar menos, es digna de mirar y de perder la cabeza y parte de los hombros
Su importancia tiene todo, y más cuando esa gorra me mira con desprecio 20 minutos después
Es ella la que sale del local algo después, y con séquito, si, ese mismo séquito que no tiene ganas de seguir a nadie después de mirarme a los ojos
¿Nos vamos?, pregunta
si, si, vámonos de aquí
Yo sonrío cuando unos pasos después mira hacia la puerta y me guiña un ojo, ella no entiende mis carcajadas, y la verdad es que yo tampoco

domingo, 4 de octubre de 2015

Esa cosa, esa esquina, esa noche

Me la quedé mirando con una cara de gilipollas que ya quisiera Jim Carrey
Yo que tenía el cerebro cuajado al ritmo de ardiente amor, la sangre en déficit de riego y proporción, mi último cigarro tan muerto como mi fé en el ser humano
Era tan inútil explicarle que la esquina la doblábamos 2, que me guardé las ganas de gritar, y tosí todos los pajarillos de Blancanieves
No sé como pero una de mis manos volvía a sujetar un vaso, y la otra casi sonreía al calor de otro cigarrillo
No sé si fué suerte, o al fín me hice entender, aquella esquina me guiñó un ojo algo más tarde, me marche impresionado, pero gratamente, impresionado

No volveré, aunque algún día vaya

Dos calles antes, dos calles después, el carruaje donde seguramente no podría encontarlo al anochecer, y total, para que pensar en lo de luego cuando lo de ahora es lo de ahora, y alguna frase ingeniosa me sacaría de la embarazosa situación
 
No, no, más cerveza no que la cuba de toro espera en el mejor sitio del mundo, contigo, ese sitio que siempre es lo que menos importa, lo que menos pesa, la pimienta que pica tras un buen digestivo, el ardor de la insuficiencia, el exceso que no es tal cuando la calma y los ojos llenos de palabras caen en el centro de la mesa
 
Inesperadamente, y al compás de mis aspamientos, objeto volador no identificado, tendría que haber escurrido la camiseta de aquella chavala, una copa entera de tinto del que no sale, del que se caga en mi estampa, el chico tremendo y nórdico se queda ojiplático, y es posible que al tiempo de las disculpas ella se partiera con mi cara, y eso es señal de que la segunda copa hacia efecto
Todo ello monta un marco impensable con el primer plato de patatas fritas, y deriva en que ni me acuerdo de una tintorería de urgencia, todo funciona bien, y furula mejor
 
4 chalados desconocidos bebiendo el vino derramado, y 2 casamenteros frente a los elementos y a un tipo intratable, que prefiere el fútbol a una buena rubia, y aquí el menda a una morena a los jodidos minutos del reloj que no cejan en su empeño, y nadan, y corren y hacen lo que sea por ir a contracorriente, sin permiso y tal
 
La función se termina, los héroes no tocan en avalancha, el colacao y las caracolas, tus manos ocupadas sin cogerme , y corre a respirar, ella sola, a despejarse, cada vez que me descuido, es incorregible, inesperada, adorable, se merece un par de azotes
 
Como lo que más me gusta, como la batuta del señor de negro, con 15 años en mi elemento, con visión nocturna y cinco dedos entrelazados, maravillosas las calles que nos dán su cara, que a veces nos la juegan, que la dejo sola y al volver me está esperando, me lo creo, pero si, para ser un domingo, más parece la próxima vez

domingo, 20 de septiembre de 2015

Lados paralelos

Y todo pasó del amarillo al negro, del vacío al pleno lleno, de estar en un pasillo a andar por campo abierto

Díme tú si no voy a dar por bueno lo que me ofreces, si es lo mejor que puedes dar
Sentí el paladar del cristal en mi boca, la luz al cruzar el marco de la puerta, el interrogante de sus ojos preguntándome si me quedaría hasta el cierre

Todo para mi, para dárselo, para fundirme en uno, y marcar a fuego la certidumbre de cuatro paredes, de un inconfesable momento que desearía poder contar a todo el mundo

jueves, 20 de agosto de 2015

Nada claro, de nada

Nada volverá a ser lo mismo "Ojalá" me contestó, sus expectativas a la balanza con las mías,como un huevo y una castaña "tío, estás muy mal de la cabeza", y algo debo decir a su favor, tiene razón, y gracias a ella.

No es un reproche, es un agradecimiento. Destapó mi voluntad, el querer y tener, La cara de tonto dura hasta que dejas de tenerla.
 
De madrugada mostró lagrimas de espanto, palabras celosas del aire que movía, y antagonía con ella misma, yo eso no lo supe entender.

No he vuelto a comprender un solo segundo de su sonrisa, de su calma, de sus ganas de ahogarme, en ninguna de ellas, en ningún momento con alguna, tan fácil es complicarlo a su lado, que todo en otras manos deja huellas, otras huellas

lunes, 17 de agosto de 2015

Entremés y en sábado

Si buscas una situación curiosa, tengo una: con el pelo recogido en un peleado moñete, se acercó a la barra pidiéndo un vaso de agua al camarero, éste giró la cabeza dejándo las ultimas palabras frente a otra de las chicas que atendía tras la madera, el resultado fué de casi dos vasos de agua, el que le dió la chica morena, y el que pretendía acercarle el caballero de cuello juguetón; contado por ella, mientras apenas parpadea, es toda una experiencia.

La mugre no dejaba libre una sola esquila del local, el jerez apenas alguna copa vacía en las mesas, y los ojos alemanes de aquel chaval de unos 8 años... , sin descaro alguno, puedo asegurarlo, los gestos de Sara, que con una enorme sonrisa tronó algo así como: "el próximo más flojito, que termino haciendo el salto del tigre".


Un buen rato después, y tras debatir las repetitivas y oscuras telas de la abuela y admirar (al menos yo) los dedales, sevillanas e imanes de una tienda de souvenirs, volvimos a casa en bus como un par de almohadas hechas un cuatro en el cajón del armario, es más, no he podido evitar escribir: "Si buscas una situación curiosa, tengo una..........."