martes, 4 de febrero de 2020

Ginger, ringer

Anduvo con jaqueca, y también andó danzando para arriba y para abajo, se lavó las manos y muy lejos de extrañarme, lo aprecié.
Amenizaba el jabón con los bolsillos del pantalón, esos que derrapan en los taburetes brasileños, y llevan calcetines de esquimal.
No tuve que extrañar como anda por el pasillo debido a que volvió a mi pasillo por esas cosas de la vida, y dejó el almíbar de la noche anterior en caldo soso.
Cuando aparece, las consecuencias para lo que no tiene importancia son espantosas, y es que míras así para atrás, y te toca los cojones, pero malas son.
Si que me afectó no darme por aludido y se llevó mi espalda, un rato se la quedó, y se la vá quedando, y monta performances, en alguna salgo yo.

lunes, 3 de febrero de 2020

A las 20:00?

Me reía porque al fin y al cabo son anécdotas, por mucho que me jorobe.
A toro pasado dá lo mismo por lo menos un kilo, me considero afortunado porque quisiera terminar mis frases.

domingo, 2 de febrero de 2020

Andrómeda

El gesto más sincero por parte de la persona menos esperada se dió en el peor momento, me desinfló y me sacó de la sala, como el disolvente a la pintura, como la nada a cualquier cosa.

Para esa situación no me quedaron balas, no tuve que mover la mano a la cartuchera porque la piel ya se me deshacía.

Me desanimó durante el camino de vuelta no saber que hacer con la poca luz que reflejaban la calle, la del día me ciega, y hasta ahí y de esa manera lo entendí siempre.

Justo ahora la ilusión del pasado viernes se cuela por las rendijas como el aire en la corriente, se queda en hasta luego, en el chocolate con leche que nunca puede con el cacao al 90, en tener que explicar con cara de asombro.

No era el día, no estaba predispuesto a perder, a encajar, es como si todo lo que he tenido que enderezar fuera de alambre y costara muy poco quebrarlo.

Volcàrselo todo es injusto, no es merecible para nadie, pero habría sido bonito. 



  

viernes, 31 de enero de 2020

Emboscada

Uno de los guantes tiró bien fuerte hasta la entrada del Palacio de la Prensa, paró en un recoveco y se giró; hacía tiempo que no recibía un estímulo tán sugerente en un lugar tan particular.

El tránsito por la zona, infernal, los gritos de la gente, constantes y a veces con sentido, hacia frío, y el chico a su espalda nos regaló un par de caladas que curiosamente nos sacaron una sonrisa, desde luego hay cosas que no pueden desligarse.


miércoles, 29 de enero de 2020

Cepa y Cebo

Se podía apreciar de lejos que le apetecía hablar, mantener cualquier tipo de conversacion con alguien un poco conocido entre tanto extraño, eso sí, con algunas premisas claras:

Si bostezo, disimuladamente, que den ganas de seguir mirando
Si me pica, me rasco, pero con estilo, no como yo, que no tengo piedad
Debo cruzar las piernas, las cruzo, aunque lleve estos horripilantes y jodidos pantalones negros de goma y necesite un operador de grúa

Qué grande es la sencillez novedosa con sinceridad y tiempo, de lo último tuve como para saludar, despedirme y lo anterior.

Mañana si quieres, hablamos

Un poco más y me veo entre las pescadillas!!!

Todo viene porque hablando, hablando, resulta que se fué a tomarse un vermú, pero ojo, con hielo, de otra manera podría ser todo bastante más complicado (siempre desde un punto de vista socialmente correcto).

Si puedo elegir prefiero no disolver, porque para compensar te encuentras con dos banderillas pidiéndote perdón desde la barra, luchemos contra esta lacra, pero ya.

El teléfono al que llama no está disponible en este momento, ¿porqué?, anduve viajando en metro y bajo tierra me quedé un rato aislado, al margen de unos enormes silencios cuando me enfrasco en mis cruzadas y lejos de que no, opina entendiblemente y con contenido, tiene virtud.

Buscaba un conector antiguo en las estanterías de un comercio, ¿lo has encontrado?, no, aún no, y olvidé tras frustrarme una vez más de la misma manera de siempre, en el mismo sitio, y acercarme a otro lugar a husmear, esto no lo dije porque cuando me induce un trance, los flecos los corto más tarde.    

Posiblemente mañana me espera más de los mismo, de la misma mierda, el carisma no te salva de las sorpresas desagradables, la compostura y el recato sirven fuera de las pompas de jabón, la descarnación menos aún, porque hay que ser educado, en estas lides me equivoco casi siempre.
  
Que hijos de puta estos *****s, la clave de la tarjeta no te la dán, pero pagas tú y entonces si, agradecí el sentido común, por lo menos hasta que llegò su padre, entonces hablamos mañana, otro día, y colgamos.  

jueves, 23 de enero de 2020

Des Consuelo

Sin venir a cuento vértigo en las cejas, pesar en en los ojos y una de las ruedas de la carreta por el momento, inservible, no hay en estos días madera duradera (vaya, ha rimado) y resistente por al menos lo que me hiciera falta.

Estos días extraños van de lunes a domingo, mañana, tarde y noche, resignación y rabietas de niñato sin mucho porte portentoso, 

¿Habría entonces que alegrarse por algo? digo yo que si, a veces no lo recuerdo, y eso sí que es triste, aquí me quedo