Sin venir a cuento vértigo en las cejas, pesar en en los ojos y una de las ruedas de la carreta por el momento, inservible, no hay en estos días madera duradera (vaya, ha rimado) y resistente por al menos lo que me hiciera falta.
Estos días extraños van de lunes a domingo, mañana, tarde y noche, resignación y rabietas de niñato sin mucho porte portentoso,
¿Habría entonces que alegrarse por algo? digo yo que si, a veces no lo recuerdo, y eso sí que es triste, aquí me quedo
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