sábado, 18 de abril de 2020

Sábádá an la nacha

La taza del desayuno sigue todavía encima de la mesa del salón a las 04:00 de la mañana, la última vez que pude mirar su cara, escuchar como respiraba a estas horas, también estaba despierto, no es poesía en prosa, ¿debería estar despierto para poder mirarla, no?.

No soy descuidado, ni hippie, soy todo, ¿para que coño voy a recoger la puñetera taza?, la última vez que pasó la noche en mi casa aún cuando se marchó, seguían apareciendo cosas fuera de su sitio a la hora de merendar del día siguiente, y cada una que recogía y ponía en su sitio, borraba uno de sus momentos conmigo, así que no pienso traicionarme ni dejarla pasar.

Me acuerdo mucho de esa madrugada porque durmió con sus manos entre mis brazos, y ahora siento como si yo estuviera dormido todo el día, parece todo de mentira, hasta cuando me habla.

Contrariamente a lo que resulta, la última vez que pude quedarme con su su cara, la encontré en la pantalla de mi teléfono, me apresuré a que se quedara como fuera en el cuadernito del Guille, con las cosas como nos las encontramos, con ceras, con carboncillo, con un bolígrafo, solté el rotulador y traté de contarle algo más que pudiera responderme para poder hablar un poco más con ella, y si se da cuenta de lo que tramo, pues mira, no creo que a estas alturas se lleve una sorpresa, ¿no?

A veces todo termina en una conversación sin ánimo de ganas, y en la ausencia de su cara en mi libreta.  

Sigo instrucciones precisas, las mías y las que intuyo, las primeras contradictorias realimentadas por las segundas, es simple; lo mío y lo tuyo, tío, ten cuidado con las dos.

Que habría dado porque hubieran pasado algunas cosas, menuda mierda ahora que no las hice, que daría por algunas cosas, que daría por escucharlas, porque me las dijera, que daría por estar en otro sitio, si puestos a quejarse, sobraría tinta, terminaría lleno de mierda

Preciso como cada día que puedo hablarle, que me atrevo a verla, venga, vale, amigos, que las cosas no sean como yo quiero no significa que no quiera seguir con todo esto, con ello, con ella, adelante, vamos a hostiarnos tenga y lleve lo que lleve el muro ¿?. 

  
   

jueves, 16 de abril de 2020

Dejamos de verlos

Por la ley de la costumbre el gris se convierte en habitual, no vamos a dejar por nada que el negro se nos suba a la solapa.

Lamento todas las perdidas que hacen llorar, que son tristemente inevitables y con los dientes apretados sólo dejan las arropadoras voces de queridos amigos y allegados.

Visto lo visto imagino que es difícil ser generoso, se complica dar pasos, y aunque sea fácil hablar desde fuera, tenemos entre pie y pie uno importante, definitivo. 

Está en los que seguimos mirando, en los que tenemos todo lo que quedó pendiente para después.   

lunes, 13 de abril de 2020

Ni puta idea about the tema

Me cago en todo, entonces se acabó, entre todo, entre las columnas de Callao, bajo las luces de Tribunal, en la sombras de aquella estatua, en la plaza de vete a saber donde, joder.
   
A la mierda todo porque si siento que estás mal, y yo también lo estoy, y si algo se queda en el hiperespacio,...  que se pudra con todo lo que nadie quiere saber, si no hay problema, no hay solución.

Todo eso que fluye por los sumideros, ¿para que sirve? para nada, (ja, ja, ja) se mierdea y se mierdea, nada más.

Cualquier día de estos nos daremos cuenta de que soltar por soltar es nada más que eso, soltar y empezar, acabar por cada uno de nosotros, yo mismo tuve que reconvertirme en filósofo para cogerte la mano, coño, casi no llego.

Cada noche la misma espiral, la misma vuelta a lo mismo, lo que que siento es lo mismo, y lo que siento es que nunca llega a ningún sitio, a veces ni tu sonrisa es suficiente. 

Me siento pobre pidiendo limosna, que me digan que debo pedir para que la confronta sea justa. 

Fin. 

jueves, 9 de abril de 2020

Un Bony

Compré un pack de tres Bonys, no recuerdo cuando, a primeros de marzo, creo.

Con el paso de los días, el negocio se presentaba cada vez peor, imposible mantener a flote los tres pastelitos.

El último terminó detrás del pan de molde, y reconozco que fué casi peor, esconderlo no evitó sueños húmedos cada noche con él.

Decidí ser fuerte y mirar la fecha de caducidad, de esta manera podría comérmelo una vez que terminara la cuarentena, bien, marcaba el 11 de abril. 

Se convirtió en una cuestión de estado, lo consulté con los más allegados, el asunto era lo suficiente importante como para tener en cuenta otras opiniones, incluso las veganas.

Y cómo no, las respuestas fueron dispares:

*"Guárdalo hasta navidad, no pasa nada, de verdad"
*"Cómetelo ya, ¿cuanto llevas sin follar?"
*"Mira, queda poco para tu cumple, ¡sácalo entonces!"
*"No pienso entrar en tus juegos mentales"

Del Bony quedaron alguna miguillas en un plato el 4 de abril, día de mi cumpleaños.
El evento fué retransmitido por videoconferencia con velas y todo, le sobraron 7 días, fue un luchador y un valiente.

Ahora planteo la siguiente cuestión; ¿hasta cuando debo guardar el envoltorio como recuerdo?

Labores y conversaciones

Y me buscaba de vuelta, justo ahora que en realidad no se puede dar ni media, media nada, que contrariedad y que cara de sorpresa.

También buscó la vuelta, no sé a qué, ni hacia donde, para reírse o llorar, nada de tintas grises, escandalosas pinturas de guerra. 

¿Pero podemos hacer que esto cambie a partir de ahora?, y sin hablar ni darle la razón, estuve de acuerdo. Se llenaban mis ganas de retomar, pero no así, ni con ella.

Ánda, no me lo esperaba, tú no eres así, ¿no?, ja, ja. Pues que quieres, es una risa ver las cosas desde este lado, si.

Las pistas indicaban que necesitaba un arrullo, una vuelta de sabana, un abrazo, el besazo que cada mañana le prometo a la barandilla que le daré a Domingo.

Estuve un par de días arrimado a una esquina, arrugado y pensando de más. 
Todos los días lo mismo, el mismo final, con un miedo acojonante a que todo fuera otra vez normal, a las horas, a la incertidumbre, a tener sólo un poco más.

Se acabó el inmediato mañana, no sobra ni un momento y no te atreves a pedirme que me duche contigo, que quieres algo, o nada, un beso, un día cuando sea.

Vuela, intenta dormir, sin adornarlo, vuela y olvídate por lo menos hasta mañana, confórmate.

lunes, 6 de abril de 2020

Asiento y me contradigo

Que horror.

Ahora todos llevamos máscara, y como un imbécil me doy cuenta de que antes de todo esto, máscaras y mascarillas, no por ir en diminutivo es más ligero o llevadero.

Jode y nos jode, a todos, y a mi el primero.

Todo desorganiza el orden del cosmos, las más gordas decisiones, las preguntas más profundas, y la débil indolencia, cuando no decides, también cuenta, y suma, va siempre en favor o en contra, necesito que alguien venga a rescatarme.

domingo, 5 de abril de 2020

Que me expliquen uno más

Plegamos velas y nos vamos hacia donde la marea mejor nos deje, o por lo menos a ti, que te quedaste en algún sitio que debe estar marcado en un mapa, en un mapa que sólo puedes ver tú.

Te marchas con la inercia del amanecer, pero no ves que no nos afecta a todos igual, duermes en mis brazos sin pereza y en paz, yo guardo las esquinas de la cama y tus respiraciones para cuando las quieras, si no las necesitas, no te apures, son para mi cada minuto que pasa al esperarte, hasta lo que no quiero de tí me hace falta.

Que sin sentido en el texto, en las letras, en la explicación, en todo esto que no va por ningún sitio, de repente empezó a no pasa nada, y hacemos como si nada ocurriera, miro tu sonrisa en mis fotografías y me gustaría que fuera como el vino en brick de tu casa, quizá sólo un par de sorbos, pero abierto, empezando a hacer algo, siempre habrá otro momento para volver a mirar la boquilla.

Llevo toda la vida cumpliendo años, y olvido los que tengo.

Los nombres de las calles son para septiembre, y la recuperación vá casi siempre  pelada.

Me quedo en blanco porque es complicado, confuso, nunca sabe nadie donde termina, por muy certera que fuera la salida, eso soy yo, mucho o poco, las dos cosas o ninguna, incierta es la forma en la que otro te mira.

Fue innegable ver como te parabas a escucharme, el mundo se daba la vuelta cuando me señalabas o me tocabas, es posible que no fuera eso y lo que ocurría no era nada, o no lo notaba y todo se paraba.

Escribir en pasado es dibujar ayer, no dejar las ceras para luego, sacar punta para no dibujar más hasta mañana.