Por la ley de la costumbre el gris se convierte en habitual, no vamos a dejar por nada que el negro se nos suba a la solapa.
Lamento todas las perdidas que hacen llorar, que son tristemente inevitables y con los dientes apretados sólo dejan las arropadoras voces de queridos amigos y allegados.
Visto lo visto imagino que es difícil ser generoso, se complica dar pasos, y aunque sea fácil hablar desde fuera, tenemos entre pie y pie uno importante, definitivo.
Está en los que seguimos mirando, en los que tenemos todo lo que quedó pendiente para después.
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