Compré un pack de tres Bonys, no recuerdo cuando, a primeros de marzo, creo.
Con el paso de los días, el negocio se presentaba cada vez peor, imposible mantener a flote los tres pastelitos.
El último terminó detrás del pan de molde, y reconozco que fué casi peor, esconderlo no evitó sueños húmedos cada noche con él.
Decidí ser fuerte y mirar la fecha de caducidad, de esta manera podría comérmelo una vez que terminara la cuarentena, bien, marcaba el 11 de abril.
Se convirtió en una cuestión de estado, lo consulté con los más allegados, el asunto era lo suficiente importante como para tener en cuenta otras opiniones, incluso las veganas.
Y cómo no, las respuestas fueron dispares:
*"Guárdalo hasta navidad, no pasa nada, de verdad"
*"Cómetelo ya, ¿cuanto llevas sin follar?"
*"Mira, queda poco para tu cumple, ¡sácalo entonces!"
*"No pienso entrar en tus juegos mentales"
Del Bony quedaron alguna miguillas en un plato el 4 de abril, día de mi cumpleaños.
El evento fué retransmitido por videoconferencia con velas y todo, le sobraron 7 días, fue un luchador y un valiente.
Ahora planteo la siguiente cuestión; ¿hasta cuando debo guardar el envoltorio como recuerdo?
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