domingo, 5 de abril de 2020

Que me expliquen uno más

Plegamos velas y nos vamos hacia donde la marea mejor nos deje, o por lo menos a ti, que te quedaste en algún sitio que debe estar marcado en un mapa, en un mapa que sólo puedes ver tú.

Te marchas con la inercia del amanecer, pero no ves que no nos afecta a todos igual, duermes en mis brazos sin pereza y en paz, yo guardo las esquinas de la cama y tus respiraciones para cuando las quieras, si no las necesitas, no te apures, son para mi cada minuto que pasa al esperarte, hasta lo que no quiero de tí me hace falta.

Que sin sentido en el texto, en las letras, en la explicación, en todo esto que no va por ningún sitio, de repente empezó a no pasa nada, y hacemos como si nada ocurriera, miro tu sonrisa en mis fotografías y me gustaría que fuera como el vino en brick de tu casa, quizá sólo un par de sorbos, pero abierto, empezando a hacer algo, siempre habrá otro momento para volver a mirar la boquilla.

Llevo toda la vida cumpliendo años, y olvido los que tengo.

Los nombres de las calles son para septiembre, y la recuperación vá casi siempre  pelada.

Me quedo en blanco porque es complicado, confuso, nunca sabe nadie donde termina, por muy certera que fuera la salida, eso soy yo, mucho o poco, las dos cosas o ninguna, incierta es la forma en la que otro te mira.

Fue innegable ver como te parabas a escucharme, el mundo se daba la vuelta cuando me señalabas o me tocabas, es posible que no fuera eso y lo que ocurría no era nada, o no lo notaba y todo se paraba.

Escribir en pasado es dibujar ayer, no dejar las ceras para luego, sacar punta para no dibujar más hasta mañana.  

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