viernes, 5 de junio de 2020

Casi penúltimo día de esperanza

Éste viernes es un día de esperanza.

Esperanza no es una persona, esperanza soy yo, el burro delante para que no se espante, somos muchos y muchas.

Hoy es un día como cualquier otro al que debemos darle la diferencia con los demás con la ilusión de que será el inicio de algo realmente bueno.

Cuesta mucho ser positivo cuando el panorama invita al nubarrón, es difícil sonreír cuando nada al frente hace gracia, cuesta incluso comunicarse o escribir cuando la garganta esta harta y ronca de mirar al contario.

En un momento todo lo anterior se revienta y se revierte, puede ser por la propia implosión y el desdén o desprecio a todo lo que se pueda escapar allá donde llega la vista, el olfato, el tacto.... el estómago.

Es una mañana agraciada por un sol de luz aclaratoria, es una mañana bañada por el recuerdo de su voz, es una voz que da ilusión, y volviendo al principio, un día de esperanza.     

miércoles, 3 de junio de 2020

Asfalto blando

No es por joder, seguro seguro que algo se podría hacer.

Entender que con ocupaciones no se pueda dar a basto, da que pensar.

No tener un dedo en el hombro señalando con presión, ni pensar en ponerlo.

Entender que con preocupaciones no se llegue a pensar, da por lo que preocuparse.

Ahora que rencor, enfado, frustración y decepción, de ninguna manera por molestar, inquirir o entenderse.

Todo me lo cargo a la chepa porque de nadie más es ésta espalda, la luz que no brilla ni atiende a candela que valga.

martes, 2 de junio de 2020

Locademia

De cabeza y sin anestesia, como me dirían desde la sala de estar, "desgalicháo".

Cuesta cada vez un poco más, se encuentra todo en el mismo lugar, y día tras día todo se aleja un poco de mi.

A veces se me olvida en que lugar se encuentra cada persona, y desearía que fuera así todo el día, que el peso de las consecuencias y el origen de todas ellas no estuviera en mis manos, es frustrante todo lo que puede ocurrir después de un mal parpadeo.

El pavor crece sin dejar prisioneros, en algunos momentos hace de pirata bueno y lo miro desde abajo con un ojo seco y el cielo entoldado, muy gris, no lloverá manteniendo la tensión por si acaso termina sucediendo.

El día que no me fui antes y que no esperaba nada del otro mundo (jueves para otros) se me presentó el primer minuto de lo que ahora ocurre.

Asesoría práctica y de confianza me procura una orientación contradictoria con hilos del mismo tono, quejas sin gritar en demasía, y firmes declaraciones por el bien general, no me recomiendan quedarme tomando el fresco en la ventana con los ojos aleláos.

Contradicción con hasta donde podemos llegar para darle algo, difícil, quedamos en algo más o menos cercano, y todo continúa estable como chapuza casera.

En nombre de la seriedad y del qué; he sido poco prudente, egoísta, pulsé todos los botones y con ninguno dejé de hervir, no pude parar con las carbonizadas ganas ni cuando lo pude parar, y lo volaban todo. 

No me llevo bien con el cuidado.

Ahora.

¿Ahora qué?       

sábado, 30 de mayo de 2020

Quizás quisiste decir: jkgkjh

Con algunas teclas por dedo y varias ideas a la vez, plasmar en la pantalla lo que sale se complica si ni siquiera miras la pantalla de frente-frente.

¿Que esperas?, esperas que ocurra algo, tal vez una señal, un fuego de artificio que atrone e ilumine un poco todo esto.

Planteas una palabra, por ejemplo: artimaña; sin saber al 100% lo que significa, da mucho juego.

Artimaña suena a juego regular tirando a sucio, a ir de tapadillo.

Una vez centrado en algo, que salga lo que sea, podría ser lo tranquilo que te encuentras, el cabreo que se cuece, lo que falta por decir y todo lo que te gustaría escuchar.

Esto no arregla en absoluto nada de lo que ocurre, ¡si todo sigue igual!, con tantos días tirados a la basura y sigue pasando lo mismo, los ojos dan calambres, los carrillos quedan calientes por un rato, estás tan sólo como cantan Los Secretos.

Frente a asuntos que no tienen arreglo y en los que el tiempo media parando que todo siga adelante, las cejas se arquean unos segundos, se abre el armario y el remedio aplaza la reparación poniéndole un dedo de cartón a labios de plástico.

   

miércoles, 27 de mayo de 2020

El 26 de mayo

Vino un cambio de fase, el momento, justo.

Hacía un calor que me llevaba atontáo, ni bajo la sombra de las columnas encontré consuelo o una temperatura más baja, y no venía.

Cambio, aunque lo más apropiado sería verlo como un reboot, una segunda parte, volver otra vez a tenerlo todo.

Llegó con sus pantalones como si nada, todas las dudas y preguntas que me hice los últimos meses, los últimos diez minutos, se quedaron allí mismo al arrancar hacia no me acuerdo donde.

"Pues es que ahora te noto mejor que hace unas semanas", no me burlo de sus palabras, sólo me parece curioso que no repare en el porqué de mi desahogo y holgura cuando camino a su lado.

Vimos pasar a Flipy, a unos niños que enloquecidos reventaron sus pulmones corriendo mientras se gritaban ¡pára!/¡no puedo!.

Se colgó de la rama de un árbol enorme mientras en ese mismo instante un deportista corredor peinó el flequillo con las hojas de esa misma rama, es increíble lo que limita llevar la cara tapada. 

Con tanto estímulo visual repentino, aproveché para sacarle la camiseta del pantalón y desatarle los cordones de las zapatillas, siempre de manera muy gentil y ante la patrulla de la policía nacional.

Tratamos la mesura en mis manos, la presión de mis dedos, no sé si por impaciencia, necesidad o porque en ese momento tuve un brote de amnesia espontánea, me suena que fué lo último. 

Conseguimos finalizar unas cuatro conversaciones sin interrumpirnos, el resto hasta la parada del 27 se fueron quedando en cada giro de cuello y detrás de sus gafas de sol, que son muy buenas y efectivas para el modo en el que quiere enfrentar su forma de taparse los ojos. 

Le dolía un pié y tiene previsto ir a ver al huesista, por la manera en la que sonrió no creo que necesite psicólogo, está bien así, que siga viniendo a verme.

jueves, 21 de mayo de 2020

Que gran país, menuda gente de mierda

Ahora que manifestantes de un signo y del otro se han partido la cara, podemos levantar la barbilla y asegurar con firmeza que somos mucho peor que cualquier mal, infección ó virus que nos aceche.

Sufrimos dos afecciones graves e incurables, la poca memoria hacia cada uno, y el poquísimo respeto y consideración a los demás.

Aún así, a cada momento entorno los ojos y me pregunto ¿pero que nos pasa?.

Creo, y me encantaría escuchar lo contrario; somos hormigas independientes, vivimos en comunidad mirando de reojo a nuestros semejantes con intenciones formuladas a base de vinagre y pólvora.

Mi grito de rabia viene porque en los momentos de debilidad disparamos a la viga carcomida de madera que sostiene nuestra propia casa, porque condenamos a nuestro hermano o hermana por un ideal, que no me interpreten mal, un ideal siempre es bueno hasta que se llega al hijoputismo, piénsese un poco, por favor en las consecuencias.

Nos vamos a extinguir por idiotas, todos.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Van muy bien, gracias

Cogí y me que quedé vacío.
Lo digo así para que parezca que lo hice queriendo, por propia voluntad, mucho mejor que si todo lo hubieran empujado las circunstancias.

Tras un instante me vacié.
Sucede de repente y no he reparado en semanas anteriores, en días morados y noches en blanco, muy interpretable como suceso repentino, fulminante a inesperado.

Vaya, que no me queda nada.
Y justo ahora con el vértigo en el pecho y la falta de sostén, viga y pilar. Parecido a la espera en la mesa del bar donde me desesperé escribiendo y tratando de no pasar calor para estar presentable, ahora mismo la perspectiva del calor que compartimos un rato después se queda frío.