miércoles, 20 de mayo de 2020

Van muy bien, gracias

Cogí y me que quedé vacío.
Lo digo así para que parezca que lo hice queriendo, por propia voluntad, mucho mejor que si todo lo hubieran empujado las circunstancias.

Tras un instante me vacié.
Sucede de repente y no he reparado en semanas anteriores, en días morados y noches en blanco, muy interpretable como suceso repentino, fulminante a inesperado.

Vaya, que no me queda nada.
Y justo ahora con el vértigo en el pecho y la falta de sostén, viga y pilar. Parecido a la espera en la mesa del bar donde me desesperé escribiendo y tratando de no pasar calor para estar presentable, ahora mismo la perspectiva del calor que compartimos un rato después se queda frío.

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