Esperanza no es una persona, esperanza soy yo, el burro delante para que no se espante, somos muchos y muchas.
Hoy es un día como cualquier otro al que debemos darle la diferencia con los demás con la ilusión de que será el inicio de algo realmente bueno.
Cuesta mucho ser positivo cuando el panorama invita al nubarrón, es difícil sonreír cuando nada al frente hace gracia, cuesta incluso comunicarse o escribir cuando la garganta esta harta y ronca de mirar al contario.
En un momento todo lo anterior se revienta y se revierte, puede ser por la propia implosión y el desdén o desprecio a todo lo que se pueda escapar allá donde llega la vista, el olfato, el tacto.... el estómago.
Es una mañana agraciada por un sol de luz aclaratoria, es una mañana bañada por el recuerdo de su voz, es una voz que da ilusión, y volviendo al principio, un día de esperanza.
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