Esta no será la última vez que escriba, lo prometo, no será la última vez que recuerde que se giró con esa enorme sonrisa, maldita sea, se volvió al marchar, con esa agitada risa nerviosa parándome en algún momento antes de estrellarme contra su boca, sujetándome entre sus brazos, tirando al suelo cualquier cosa mientras tanto.
Que más dá, es lo mismo lo que pueda suceder antes de que los demás se den cuenta, nos sucede a nosotros, sólo a nosotros, entre nuestras piernas, con letras negras, de colores, con besos de los dos.
No será la última vez que anochezca y recuerde que estuvo conmigo tratando de darle normalidad a algo que no la tenía, a no dormir hechos un ocho, a escuchar abrazados como se estremecen los vecinos, a sus preguntas llenas de curiosidad, a mis ojos como platos por el interés que mostraba.
Estaba asombrado por como aquella noche trataba de no dejarme escapar a la falta de proximidad, de algo que nadie me explicó, fué simple ver como nada es suficiente, nada basta.
Por una cuestión de egoísmo da valor a un gesto generoso, y eso tiene huevos, cuando compartir fué la mitad o más del programa electoral.
No éramos jóvenes, pero si valientes y diferentes, lo suyo lo sé porque me dí cuenta; "i met a girl of a different kind", lo mío lo fuí viendo en esas cosillas que me decía, me reconfortaba saber que no estaba solo, que alguien podía hablar más, y aún más rápido.
Creo que la colmaba de vergüenza, con diéresis y todo, eso siempre cuando no estábamos juntos, que fastidio, debe ser que no puedo pensar en otra cosa cuando no la tengo cerca, ¿cuanto bueno es saber y no poder, o hacerlo a destiempo?
Buscaba por aquí el último párrafo para terminar con todo esto, no por hartura, sólo porque debería dejar de aburrir a los demás con mis desvaríos, ¿quién va entender que ella tiene el pelo más negro, el enredo más complicado, la sed más seca?, nadie.
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