Pása de un instante a otro en el que el peso de las cosas es relativo, y de un momento a otro la carga deja de pesar, y el pesar deja de ser una carga
Muy en cuenta la ausencia en la que lo que debería figurar en la manera más adecuada, y justo cuando me empezaba a rendir, cuando la chispa no olía casi a fósforo, ahí, justo ahí, la mueca más exagerada era mía, ánda cóño, ésa es la mía, si, si, claro, es eso
En un desvío, flecha, afluente, ò más bonito, que suene mejor, me dice que me echa de menos, óstia, carámba
A partir de ahí se borra todo, porque pálida, tan morena, con esos pantalones, esas faldas, esos pendientes, que más dará; lo que lleve es lo de menos, aunque sea asombrosa en sus formas, constitución y pensar, vale, repito, al margen de su ropa, poses y palabras, funciona ahí arriba, resulta que su puesta en escena es lógica
Una vez conocí a alguien, en un lugar, dá lo mismo la ocasión y la persona, no tenía nada que ver, y como nunca nadie tuvo que ver en una medida alguna con una mínima parte de todo esto, con ella, indefensamente incomparable, qué cuento; ¿que hay un tomate verde y uno rojo?, ¿que la tierra mojada se mezcla con la seca?
De alguna manera parecida a un enloquecido desquiciado, ése que soy yo mismo, valoré de manera positiva sumarle a echar una hache innecesaria, si, estamos de acuerdo en que es absurdo e incorrecto, puestos a sumar, siempre sería una palabra más, un valor añadido, y total, para vacilar y llamar su atención, vale todo
Un rato después la respuesta es positiva, vaya, vaya, es en estos momentos rápidos en los que uno mismo es un filete de ternera, y flashdance no vale nada, ¡todo segundo vale oro!, coño, por una vez hay algo de verdad, no me lo creo
Bebo un vez más de la fuente que me cierra la boca y la coba, con las manos abiertas me besa a ojos abiertos y no pone reparos a que le robe la cintura, que alguien me explique porque esto es así, yo por si acaso, susurrando, se lo cuento.
Un rato después la respuesta es positiva, vaya, vaya, es en estos momentos rápidos en los que uno mismo es un filete de ternera, y flashdance no vale nada, ¡todo segundo vale oro!, coño, por una vez hay algo de verdad, no me lo creo
Bebo un vez más de la fuente que me cierra la boca y la coba, con las manos abiertas me besa a ojos abiertos y no pone reparos a que le robe la cintura, que alguien me explique porque esto es así, yo por si acaso, susurrando, se lo cuento.
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