lunes, 22 de junio de 2020

Ya os vale

En el límite, justo donde empieza a dar el sol y quema, en ese espacio que no quería pisar, no escaldarme.

Hubo una especie de símil a lo largo de lo que llevo de semana con lo que siento ahora mismo.

De camino al baño me golpee un antebrazo con el tirador de una puerta.
Me quedé pasáo, no podía ni sentir el dolor, fué rápido e inexplicable.

Donde comen dos.... otra hostia que me metí en el mismo lugar, y no, no se ahorra espacio por golpearse en el mismo lugar, la marca engrandeció poco a poco con alegría.

Los golpes hoy han sido igualmente contundentes y repetitivos, todo al hígado mental, tan fríos como el tirador de la puerta y tan inexplicables como surrealistas conversaciones que comparto con mi madre.

Por un corto instante la influencia del calor en mi cabeza podría haber tenido algo que ver, en parte así fué; el calor de las palabras, la desubicación de los globos oculares y el momento fuera de lugar.

Como algo más arriba... de veras que hoy no me quería quemar. 

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