Para no olvidar, escribo, y para no perder la costumbre, camino y supongo cada vez un poco más. No puedo generalizar, pero casi todo pasó a ser una especie de añadido en el que el amasijo de ausencias, idas y venidas, convirtieron cada línea en aguda y pesada cura.
Entre hueco y hueco, quicio y cerradura, se colaban, claro, y no en forma de sol radiante sino de comentarios inútiles. Los de ese tipo grande y bonachón que anda sin llegar, que sale sin partir, y si parte no es el bacalao, ni siquiera lo que debe.
La lógica y taras con su margen para pensar y dar margen al tiempo no dejan de insultar necesidades de primera fila.
Lo que antes tachaba y como borrones se me quedaba en las mangas, conviene en insistir a los ojos que miraba fijamente sin paz por no poder oír como habla, como se expresa, ahora las piedras de los bordes del camino no soportan el tacto del cartón, aún y con todo eso una de ellas apuesta por la filosofía.
Vamos por algo pesado, me han propuesto moverme hace un rato, pero pensando en lo rápido que hacía todo y las prisas que tenía un momento antes elegí justo el centro de la calzada, parecía lo más seguro.
Terreno llano tamizando vetas, me despreocupo por torcerme el tobillo, hoy tomé precauciones y cambié de calzado.
He sacado alguna piedra del zapato, es lo menos tras salir a la calle para dar de si la horma, la suela, y si tengo margen y ganas; la caña y el punto de vista.
Entre hueco y hueco, quicio y cerradura, se colaban, claro, y no en forma de sol radiante sino de comentarios inútiles. Los de ese tipo grande y bonachón que anda sin llegar, que sale sin partir, y si parte no es el bacalao, ni siquiera lo que debe.
La lógica y taras con su margen para pensar y dar margen al tiempo no dejan de insultar necesidades de primera fila.
Lo que antes tachaba y como borrones se me quedaba en las mangas, conviene en insistir a los ojos que miraba fijamente sin paz por no poder oír como habla, como se expresa, ahora las piedras de los bordes del camino no soportan el tacto del cartón, aún y con todo eso una de ellas apuesta por la filosofía.
Vamos por algo pesado, me han propuesto moverme hace un rato, pero pensando en lo rápido que hacía todo y las prisas que tenía un momento antes elegí justo el centro de la calzada, parecía lo más seguro.
Terreno llano tamizando vetas, me despreocupo por torcerme el tobillo, hoy tomé precauciones y cambié de calzado.
He sacado alguna piedra del zapato, es lo menos tras salir a la calle para dar de si la horma, la suela, y si tengo margen y ganas; la caña y el punto de vista.
(Texto publicado en la recopilación de los mejores textos presentados al V Certamen Internacional de Relato Corto La Esfera
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