Tenía la sensación y la necesidad de expresarme escribiendo, en cantidad variable por momentos, y de calidad igualmente discutible indiscutiblemente.
Siempre la felicitación por palabras no entendidas me satisfizo, que grande que alguien se moleste en leerte, en mostrarte su apoyo, que parezca bueno no explica nada, vamos a ver, a estas alturas, ¿podemos hablar de que lo entendemos todo, absolutamente todo?
Disfruto explicando que un mal día es una esquina olvidada, que una mesa auxiliar es la ayuda de vete a saber quién, que el café de la luz es una ventana a las 10 de la mañana.
Que me sonrió queriéndome a las 18:00 de la tarde sin contacto, sin expectativas y peleando con el camarero porque no lo entendía, se lo noté en los ojos.
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