Lo que nos quedó cuando salíamos por la noche, besos interminables bajo farolas que nunca se apagaban.
Lo que vimos, entre labio y mordisco, manos sobre los hombros, cómo para acordarse. Algunas noches las veo, otras fueron tan únicas y rápidas que no consigo rescatar imagen alguna.
Fue porque estuviste conmigo, porque aunque no querías figurar, allí estabas siendo lo más importante, dándome en muy poco tiempo lo que no esperé a lo largo de muchos días.
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