Nadie sabe nada de nadie, al menos eso trato de reflejar:
Bien porque se tapa, o bien porque me piden que se tape. Poco más hay que decir cuando la última palabra es de otro, por supuesto.
Esta luna y su blanca luz trajo relatos, penurias y quejidos de oro reflejo, maldito sea mi espacio cuando mi reflejo queda lejos, pero muy lejos de esos lamentos.
De manera que al colgar, me quedé peor que al dar respuesta, no, no es motivo por el que ser generoso ni poco acogedor, es el fin de las coas que dejan de gustar.
¿Y porque todas estas quejas?
¿Qué pasa aquí?
¿Algo anda mal?
Va mal lo que no funciona, y se resisten todas esas cosas a las que no le preguntamos nada.
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