Frio, de Manolo Tena, recuerdo que fue una de las últimas cosas que compartimos.
¿Esta canción me la envías porque si, o porque sientes frio?, lamenté de veras la pregunta porque la respuesta fue tan gélida como la canción, como los días que pasaban, como ella.
En una ocasión me cogió la cara en una cafetería de la Plaza de Colón, una de mis mayores hazañas. No dejaba de mirarme, de besarme, mis manos en sus piernas eran indispensables... pero pensaba mucho y el taburete era muy pequeño. No había sitio para tanto ente, en aquel preciso instante y muy a mi pesar.. ya sólo ella suponía un lío grande.
Hace poco una amiga me recomendó llamarla para preguntarle cómo se encontraba. Vacilé unos segundos porque aún con toda la buena intención del mundo la bolsa reventaba desde hacía ya muchos meses y como contaros que de camino al portal por las escaleras, se desgarra y derrama toda la mierda.
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