martes, 3 de agosto de 2021

Carta en blanco y negro

Hace mucho alguien se dejó un papel en un cajón. 

El papel estaba preparado para escribir con pluma a tinta negra a ser posible.

Hacía tanto tiempo que no se abría el cajón, que al deslizarlo por sus guías este soltó un tufo avinagrado que duró hasta media tarde, (a lo mejor es darle mucha importancia a tanto tufo para este cajón tan inocente y simplón, con abrirlo tuvo suficiente).

Una vez desalojada la habitación y ventilada la estancia todo volvió a su ser, a lo largo del tiempo en aquel sitio nadie recordó el cajón pestilente. 

El papel blanco quedó como papel blanco y los que sufrieron de intoxicación respiratoria, disfrutaron de su vida sin anotaciones impertinentes de ninguna pluma afilada.

El tiempo oxidó la pluma, la dejadez la tinta secó, y nadie pensó en volver a abrir aquel cajón por molesto, por apestoso y por mal que hacía a muchos otros.

Besitos y fin.

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