Por un segundo hubo silencio, nada de bullicio y atropello en la mesa para cuatro justo al fondo.
Arriba sobre el silencio alguien preguntó, ¿pero qué haces?.
Esta es fácil. El panorama invitaba a ayudar. Los pudo el entusiasmo y se los llevó hacia la sorpresa.
Que emocionante como altera la impresión la calma a los besugos, los gestos dejaron caer en la mesa que aquel experimento al menos sería tenido en cuenta.
Una lástima que la tarde llevara en seguida al final y se acabara.
Por un par de días y mirando a dos antes, no sé que pasa. Lo del 16 estuvo bien, felicidad y alegría.
Se queda como la pintura de la carretera que se sale del margen, funciona pero es defectuosa.
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