Érase que hey, las diferencias y los hechos satisfacen a cada momento de diferente manera y aparecen cuando un asiento se queda vacío.
¿Por qué no? porque si, porque no lo sé, se me vienen encima los cambios, taparse los ojos para poder dormir, o con la mente clara salir por piernas ante la dicha y los engranajes de otro que te mira.
Suave, océano o cielo, reflejo de algo que Sant Ana me cuenta entre timbales y trompetas, baile suave y bárbaro con dos cuerdas agudas.
Déjame sin respiración, róbame los pasos, pon sobre la mesa algo que puedan pellizcar las ganas perdidas entre días de dejar pasar y mezclar con agua para equilibrar cuatro muros a tener huevos.
No queda nada, recita con la boca pequeña un par de frases sin acento, destaca y marca el porqué.
Se retira la espalda de la columna, donde apoyado, casi tirado... alguna vez lo miró. Desde donde surgieron la mayoría de las frases que dieron pie a conversaciones, besos, frases bizcas y amarres a agarraderas de autobús.