martes, 10 de noviembre de 2020

Con febrero

Hablamos de muslos y pétalos rosas de color, de situaciones, soledades, libros y de la casa alquilada a las afueras. Nada cuadra ahora, cierto es que algo antes tampoco ajustaba.

Sencilla al hilar y complicada algunas veces, nos pasa a todos, esos comentarios no nos ayudan, ellas así, ellos asáo.

El margen para la mutua ansiedad y la dureza que viene casi sin querer a buscarla, sinceridad la llamé para disfrazarla.

Todo llegará y seremos libres, este frío que nos congela desde abajo será comentario cara a cara con la cara casi tapada. Pensaremos sin importancia que pasó una vez más lo que queríamos y tan poco costó que al volver a quererlo, tuviera un precio más alto de lo que confesamos. 

domingo, 8 de noviembre de 2020

Malas costumbres

Castañuelas y al fin un espacio donde dejar todo lo que me sobra, que sencillo ahora que lo veo, no parecía tan claro un instante atrás, que suerte, se aparecía más simple.

Manejar todo esto no es tan fácil como parece, al final y al empezar vienen todas esas cosas que se deberían haber quedado un par de meses atrás, y si no somos perfectos....que le vamos a hacer.

Parece que el teclado no responde como quería, salen malas costumbres, pulsa una vez más el insomnio y el recuerdo a calmarse, a no dejar estar esas bienvenidas con sonrisas que entonces lo suponían todo. 

Déjate, aquel poyete no supone nada, o a menos lo creo, y ya no pretendo tu sonrisa al verme, se queda en negativo, y lo negro y blanco así en plataforma inútil.... no abre camino a ningún sitio.  

Tan tarde y tanto tiempo, está todo oscuro, y lleva mucho tiempo, no podría darle valor salvo cuando se entrega todo... y la otra ventana se cierra. WtC, que ilu me hizo haberlo escuchado contigo, Ciao bella. 

Última y de víspera

Y ni morderse la lengua para no hablar, clavarse los dientes donde ya no se puede, descarnado este propósito de seguir adelante con algo en la mano, con algo sujeto que no es ni mucho menos aquello.

Este relato viene a cuento de todo lo que queda bajo la alfombra, en oposición a todo ese molesto polvo que sobrevuela todo el día el salón, la avenida, los armarios y los frascos de formol.

Lo dijo ella: "siempre vuelves", sin embargo, cubriendo los párrafos se extiende la tela que un poco culpable se pega a las ingenuas patas que creían haberlo dejado ya dormido, que sencillo y simple.

Nunca por sencillas las cosas y los días te dan un momento libre, deberías mirar un poquito hacia atrás. No hace daño, lo arreglaría todo.... igual.

sábado, 7 de noviembre de 2020

El desvío

La variante diaria que arrastra el suelo desde las costuras de las sábanas hasta el marco ensolecido de la puerta del baño. Me lo llevo subido en las legañas quejumbrosas por el "menuda mierda" que me tomo cada mañana con medio litro de agua para calmar a mi maldita sangre, que se espesa y no es capaz de diluirte.

En una madrugada, costumbre algo poco llevadera en los días que van pasando, las ruedas de los coches distraen una ene de una efe, y una deriva de la otra, en algunos nombres es así, no creo que se merezca ninguna otra mención, fin.

Estoy poco acostumbrado a que me den las gracias, estas últimas fechas encuentro entre tanto hijo de puta unas gracias sinceras, de verdad de verdad de verdad, y me emociona volver a confiar, es muy difícil con las piernas encogidas en una sábana.

Una vez más de madrugada las cuerdas de la guitarra que toca me da la señal, encontré la manera de hacer zigzag fuera de este tiovivo entre mis paredes, de la intransigencia más allá de la puerta del portal, dos pasos más allá no seremos capaces de, de, de qué?

viernes, 6 de noviembre de 2020

A ese título, menudo escándalo

Humo de colores, como esta ninguna otra cosa, desvaneciéndose entre las calles, ¿y que me dices de los flecos de la chaqueta volando hacia donde lleve la corriente?, el aire. 

Un, dos, tres, se te mueve el flequillo, sonríes esperando un bollo que explote, hey, que zambombazo!

Me ponen en un anuncio y soy incapaz aquí en occidente de encontrarme, tecnología aparte, acerté, falló la anilla, incomprensible.

Se me echa la luz de la ventana encima, y la uña por la cuerda de la guitarra. Los cajones y sus cepos no me dejan dormir en paz, antiprogramando, tic, tac, batería y pegadizos estribillos.

Redoble, vientos y una acústica que debería ser la envidia en los mejores días de los peores momentos.

Menudo disgusto, la demanda no hizo más que sacudir el pescado congelado y los vapores que al cerrar la puerta dejaron esa peste habitual de los vecinos del piso de abajo. Que agudo todo.

Carrión, costumbre y panorama

 Me  levanto, pero solo un poco, se podría decir que me muevo.

¿A que le meto una patada?

Los muebles son míos, la casa de alquiler, todo lo demás está por ganar.

El coche lo vendí, las visitas a mi amante y entusiasta melena del levante se quedaron por un par de temporadas esperando con los botones abrochados.

Que suerte que cuando no era así su escote se agitaba bajo mi mirada, la saliva y la inspección no era cuadrada, se escapaba a los ojos de los demás en otra habitación, desde luego que esconderse no fue una opción delante de todo el mundo.

Pasó por una última vez muy discreta hasta media tarde, llegando a ese momento y pasando el autobús no puedo recitar palabra porque su boca me lo impedía.

Tu, tú, tu, túm, a base de bajos muy bajos, de miradas a los ojos, al mismo centro, con muy mala leche, de la peor, de la que deja la salida de un restaurante vegetariano con ganas de carne.

Y debería pensar (madre mía) y no poner obstáculos, pero sus pantalones y forma de mirarme en el pasillo lo ponen difícil, que decir de sus piernas ausentes de tela, fue bárbaro aquel viaje en taxi.

Sin respiración, me dejó sin respiración, aquella noche y algo más tarde con la maleta en la estación.

Me sobran 3/4os

Todos los días van desordenados, en ellos no están tus brazos, me sobran tres cuartos.

Velando la ventana al paso de la furgoneta que bien temprano irá a no se dónde, me quedo en cualquier lado.

Clavo los ojos en el techo, lanzo mis calcetines a mirar por la ventana, dormir con los remos fríos, no es lo mismo.

Cuatro grandes bloques cargo en mis espaldas, cuatro grandes y sinceras verdades, añado pimentón, lo demás lo aparco, me siguen sobrando tres cuartos.