La variante diaria que arrastra el suelo desde las costuras de las sábanas hasta el marco ensolecido de la puerta del baño. Me lo llevo subido en las legañas quejumbrosas por el "menuda mierda" que me tomo cada mañana con medio litro de agua para calmar a mi maldita sangre, que se espesa y no es capaz de diluirte.
En una madrugada, costumbre algo poco llevadera en los días que van pasando, las ruedas de los coches distraen una ene de una efe, y una deriva de la otra, en algunos nombres es así, no creo que se merezca ninguna otra mención, fin.
Estoy poco acostumbrado a que me den las gracias, estas últimas fechas encuentro entre tanto hijo de puta unas gracias sinceras, de verdad de verdad de verdad, y me emociona volver a confiar, es muy difícil con las piernas encogidas en una sábana.
Una vez más de madrugada las cuerdas de la guitarra que toca me da la señal, encontré la manera de hacer zigzag fuera de este tiovivo entre mis paredes, de la intransigencia más allá de la puerta del portal, dos pasos más allá no seremos capaces de, de, de qué?
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