martes, 30 de marzo de 2021

Como resultado es posible, existe

Ronda la costa una nave cargada de erizos recién pescados, frescos, vivos y con ese intenso sabor a mar.

De vuelta a casa grabada en la frente figura una especie de liberación.

Más voluntad que realidad, porque la cabaña esta vacía y en la cueva alguien entró. Es posible que una corriente apagara las pocas llamas que mantenían encendidas las mechas de un par de velas.

Ronda la costa una embarcación atrevida por la zona más rocosa y difícil. Nada de arpones, no se deberían lanzar redes ni arrastre, eso sería lo último.

Y si, para ser libre, ya se navegue en nave, embarcación o tierra adentro; fuérase en cabaña o cueva; sobran velas donde confíe uno en el propio sol.

Por aquí no debe faltar posdata, apunte, sombra y pesadilla: inmediato ponemos vértigo en el estómago.

Pasa en blanco y negro con la oreja caliente y el pecho frío, helado.

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