sábado, 6 de marzo de 2021

Y en eso me pierdo a veces y a veces, cada vez

Me tomo la licencia de terminar algunas frases. 

Endulzas, amargas y lloras por alguna razón encendida o apagada según el día, incluso cuando sale el sol y todo es bonito, naranja y con las muchas horas por delante.

Expiración, inspiración, dolor y placer. 

Deseo y necesidad, a ver si ahora lo vamos a querer todo; dame pan y dime tonto.

Corrijo mis decisiones y me llamo santo, sabio, un tipo inteligente... madre mía, que se trata de eso todos y cada uno de los días, dejemos que el miedo nos inunde los hombros si alguien tiene manos calientes que los pueda confortar. 

Dejemos que nos desempañen si es eso lo que quiere el ángulo y aspecto de nuestras cejas. 

A la falta de mala costumbre de esos que como yo quieren familiaridad desde el primer momento, pido paciencia y un poquito de perspectiva. Que lo doy todo, sin prisa, sin necesidad de desquiciar a nadie, eso molaría.

Esto es como el viernes que tras un café resulta singular. 

Pasa la mañana y la tarde... pesa toneladas, el último momento, ese que se te queda, lo dé quién lo dé, jóde sobremanera. 

¿Quién dijo que esto sería justo?, sus voces y momentos dejan claro que no, que no, que no. 

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