Anduve anoche por un evento al que me invitaron y en el que disfruté como en años.
Que grande fue poder hablar y escuchar a esa parte de la humanidad a la que mantenemos en la unanimidad de la ausencia.
Casi antes de terminar aquel tingláo, me pusieron muy bien a mi anfitrión (más les vale, es peta zetas el cabrón).
Todo esto me llevó por ganas y cercanía (aún con la distancia) a hacer una llamada.
Me quedo a medio gas porque tras esos discursos que le meto (probrecica mía), se queda la situación de colgar y terminar la conversación, ¿sabes eso....que te quedas como si no hubiera pasado nada, confabulación mas cruel puede haber, ¿si?, no, no, par favar.
Espero repetidísima vez que pase otro día más, en lo que salgo por el portal, saludo a mis conocidos, hago lo que se tercie, y me falta lo de siempre, otra vez coño, que me tiene esta espera hasta los cojones depilados (así los llevo).
No pedí nada de esto, pero de repente llega ¿y como es eso?: "no te flipes", pues me flipo, pero mucho.
Me quedo con que me pesa mucho porque las visitas bajan su tono de voz y de interés, no puedo pretender ser el centro del universo universal, (también te digo que nada mal estoy por el momento).
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