viernes, 21 de febrero de 2020

Válgame

Hola... y el saludo de simple pasó a raquítico, que miserable, ¿porqué tener atenciones de otros sin la suya, ¿porqué escuchar mierdas y chorreos con buena cara cuando todo lo suyo no le cuesta el gesto, ¿es posible hilar fino y bien?

Montado en el vagón, pensando que bastaba, y no era así, aguantaría hasta la próxima atropellado por botellas, calles frías y sábanas lisas, lisas del todo, ¿se te fué la cabeza la vez aquella que no sabías que pasaba?

Si, se le fué, apoyó el codo en algún lado, y no es mucho de soportar codos a nadie, hizo lo que nadie hace, y debe seguir ocurriendo, (madre mía)

jueves, 20 de febrero de 2020

Sin llegar a cargante, pero casi

Miré hacia el mismo lado, juntaba algo alejado un par de puntos que no daban solución a nada, sin ninguna clase de empuje o inercia se marchó encima de una ceja distraída.

Le faltaba un marco que lo adornara todo, fino y discreto, fino por el grosor, discreto por el volúmen, que fuera dentro sin gritar.

Tenia ya ganas de escribir desatino, en verdad que lo fué, con cara de asombro y brazos cruzados sobre el pecho, el resto de ocasiones si se extrañó fué por lo leve y falta de tensión en la boca, me lo garantizó.


miércoles, 19 de febrero de 2020

19 de febrero

Empezó la noche como una más de todas aquellas, una barra, una botella y cuatro personas, cada una con sus razones, motivaciones y espirales de conversación y emoción.

En apenas diez minutos estaba desgranada la manera en la que poder vestirse en apenas un par de días, o el lugar donde pasar esos momentos de abstracto disfrute al margen de todos los que allí compartiamos algo.

Las ganas de volver a verla, la inercia del vagón, o el reto lanzado, se quedó en las escaleras mecánicas...¿de subida o bajada?

Al alba a la hora que sea

Qué miedo y que vértigo, no era buena señal imaginarlo o verlo venir; encontrármelo ha sido mezclar rabia con preguntas y respuestas, apoyo, asombro, poner el hombro.
Dormir poco no tiene que ver con perder el tiempo entre quejidos, lá ilusión se come la cordura, y bien, a que hemos venido, ¿a dejarlo pasar todo a cualquier precio?, no hombre, no, ¡que llegue la borrasca!

domingo, 16 de febrero de 2020

Al color de no pender

Me trató muy mal, así que se hace difícil entender porque esa fijación en no dejarla de lado. 

Un poco de claridad, las gafas limpias y la cabeza despejada sacan una carcajada burlona y despegada hacia aquella sábana arrugada y mal llevada por los vaivenes del patio de vecinos.

Por cada palabra, por cada gesto y en todos los escenarios, deja de venir, ni la recuerdo ni la añoro, una puñalada sobre otra es lo más estúpido, ponerse zancadillas es absurdo, cáete si así debe ser, y comprueba si las suelas y los cordones pintan bien, o lo llenan todo de borrones. 

viernes, 14 de febrero de 2020

No sé porqué

Lo solté porque la inquietud y el desquiciamiento me tenían los huesos carcomíos, y necesitaba que me correspondiera, algo bonito habría estado bien.

Pues no, no lo hubo, con una sonrisa muy blanca, muy grande, me explicó que las cosas son como son porque cada uno es como es, y cada quien es cada cual, maldito Serrat.

Casi no la oí decir "pues no sé porqué", tampoco veía su cara, así que me quedé más o menos como ella, en parte satisfecho y en parte sorprendido.

Las seis de la tarde animaron mas bien poco el taburete vacío a la derecha, el de la izquierda también lo estaba. Las doce de la noche seguían los pasos de las seis, por el estilo, sin pistas, sin el punto morado de su pecho.

Pasaba la estación, las hojas secas me cubrían los pies, y seguía esperando alguna puntada, por mucho que doliera, siempre despega una buena respuesta como coartada, díta sea. Tiempo, que cabrón, siempre se ríe de mi, a la cara, sin complejos, con ventaja y con razón.

Aquí lo que pesa es lo que pasa, y lo que pesa es lo que sucede siempre que busco una carantoña, lo termina compensando con una mano tapando su boca cuando una frase le resulta abochornadora.

jueves, 13 de febrero de 2020

Baliza

Encender la luz por la mañana, es necesario para que todo comience de la mejor manera posible, así evitamos subir al autobús con una persiana entre los dientes.

Los imprevistos haciendo honor a su nombre, van a su manera,  sin avisar, habitualmente de improviso, los hace deliciosos y antipáticos, la ocasión y el desenlace darán pie a una consideración u otra.

Trataremos de relacionar todo lo anterior; la luz en el camino y el imparable y nunca conocido destino.

Muy bien, se encendió una luz que referenció la mayoría de mis pasos desde aquel momento, un agujero espacio-temporal que puso un paréntesis entre todo lo que me afecta y yo mismo, el consejo profesional al respecto recomienda calma y química comprimida; como si no estuviera ya lo suficientemente al borde. Por otro lado el sentido común apartó la primera opción y puso un poco de calma en todo esto, un poco de calma a modo de cinco minutos, justitos más bien.

Quiero recordar la calle Barceló, como apenas logré llegar al final, desorientado y con poca conciencia, seducido, siguiendo la luz.

Para el final, un pulsador, el que apaga la luz, es muy recomendable estar preparado y elegir uno mismo el momento, en manos ajenas y de otro discurrir, el drama y los demonios están servidos y rebién repartidos por el pasillo.