miércoles, 30 de septiembre de 2020

Sentado a una

No recuerdo haber dejado reflejada de ninguna manera una marca, ni seguir una especie de olimpiada o yincana para recoger pistas o llegar a alguna frontera imaginaria de soluciones claras y efervescentes.

Tapan a los ojos creativos una maraña negra de flecos, mechones de pelo negro sobre el cuello de camino a las sábanas. Un camino larguísimo, con la noche entera espabilada, antes mirando, ahora sin poder ver.

Marcho y olvido cubrir la boca, me levanto entre sillas vacías y además de muy poco aumento, no dura pared en el camino, y más duro aún mirar de espaldas el suelo con la mano por cualquier muro.

viernes, 25 de septiembre de 2020

Aunque la circunstancia se matiza

Entre farola y farola, también por los huecos de las ramas y a través de las hojas, sopla la falta de tiempo y cae el sol, la prisa, las suelas. El ajetreo diario no se lo lleva más rápido, y el humo aunque raudo, nada que ver con el agarre y la memoria, el tiempo veloz y todo tan despacio.

Aplausos y niños con pantalones cortos, seguridad bajo las ramas y el brillo del sol, varios mecheros en la bolsa por si acaso, y ninguna intención de encender cualquiera de ellos. Azul en blanco, y blanco reluciente en azul celeste, por mirarlo y seguir con el cuello torcido nada cambia, azul y blanco.

Paladar y algo de calor para sacar brillo al adoquín en el que tropecé, verde como los ojos del muchacho, del vestido, de verla un par de semáforos más allá al final de la espera, ésta última nublada y la anterior acabada, ni más ni menos que colofón desparramado a lo largo de mi deseo.

Aunque lo leyó más de tres veces para no conseguir entenderlo, por días y meses sentí lo mismo, fregando los restos sin guantes se resquebrajaron las arrugas de mis dedos, fuera tensión en las manos, en las cejas, quedan vacíos los días y se llenan los aljibes de agua fría, con temor, si, todo pasa.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Abuso de no poder

Al tratar de cerrar la puerta y poner un primer paso fuera de casa, vienen cantidades increíbles de estímulos, pensamientos, manías y tonterías que nunca creí que pudiera llegar a procesar entre el portazo y el tintineo de las llaves cayendo en el bolsillo con cremallera de mi bolsa.

Dentro de la bolsa, el cuaderno, más que arrugado, acostumbrado al maltrato y a la tinta.

Menos arrugado, el estómago, algo menos desde que pasó a mirarlo todo desde la cornisa más alta a la que pudo subir, no se alisa, pero se acojona con el vértigo.  

No entiendo cómo esto te pasa a ti, no se cómo has llegado a mirarte en esa luna tan rasa para arreglarte el pelo, es difícil valorar como funcionan las cosas cuando en todo momento cualquiera va y se frota las manos.

La palabra problema es algo relativo, sólo ver lleno el indicador de tinta de mi rotulador, se convierte en solución. 

No tenía mucho donde elegir, todo eran garabatos y listas de la compra, ah si, también encontré una guía de proceso inconsciente de escritura que me hizo Lorraine, a fuerza de mirar y leer, salió algo que escribir, gracias por dejarte llevar en una mesa mojada (los posavasos los aparté de muy mala manera para tener sitio).

martes, 15 de septiembre de 2020

Exisurrealismo & rutinas de verdad o de mentira

Una vez más sin ruta y sin una sola pista en la suela de ninguna de las zapatillas, que no suene triste, al contrario, abre una serie infinita de posibilidades.

Para no olvidar, escribo, y para no perder la costumbre, camino y supongo cada vez un poco más. No puedo generalizar, pero casi todo pasó a ser una especie de añadido en el que el amasijo de ausencias, idas y venidas, convirtieron cada línea en aguda y pesada cura.

Entre hueco y hueco, quicio y cerradura, se colaban, claro, y no en forma de sol radiante sino de comentarios inútiles. Los de ese tipo grande y bonachón que anda sin llegar, que sale sin partir, y si parte no es el bacalao, ni siquiera lo que debe.

La lógica y taras con su margen para pensar y dar margen al tiempo no dejan de insultar necesidades de primera fila.

Lo que antes tachaba y como borrones se me quedaba en las mangas, conviene en insistir a los ojos que miraba fijamente sin paz por no poder oír como habla, como se expresa, ahora las piedras de los bordes del camino no soportan el tacto del cartón, aún y con todo eso una de ellas apuesta por la filosofía.

Vamos por algo pesado, me han propuesto moverme hace un rato, pero pensando en lo rápido que hacía todo y las prisas que tenía un momento antes elegí justo el centro de la calzada, parecía lo más seguro.

Terreno llano tamizando vetas, me despreocupo por torcerme el tobillo, hoy tomé precauciones y cambié de calzado.

He sacado alguna piedra del zapato, es lo menos tras salir a la calle para dar de si la horma, la suela, y si tengo margen y ganas; la caña y el punto de vista.

(Texto publicado en la recopilación de los mejores textos presentados al V Certamen Internacional de Relato Corto La Esfera

jueves, 3 de septiembre de 2020

Zapateado

Tacón-punta, punta-tacón, durante mucho más tiempo del que tengo para contar, pasé de babor a estribor y viceversa, algunos entenderán mejor picado-contrapicado, al contrario vale igual.

Una gran suerte que los pies que me calzan, lo hacen bien y en su justa talla; hubo noches toledanas, suelas que desearía no haber visto y tapas que nunca olvidaré.

Si algo se me queda corto, podría ser el tacón, asunto poco importante que compenso con mucho empeine, en mi mundo es muy importante según qué arte, qué ante, la piel y el baile, !ah, el baile!.

(Texto publicado en el nº 4 del magazine "Ventanas abiertas": Rutas internas y paisajes poéticos".

martes, 1 de septiembre de 2020

Las comas o las dejas

Las comas, unas se escapan, otras sobran y las que parecía controladas se revuelven y se marchan allí donde quedarse sin respiración, donde nunca se te habría ocurrido que ponerlas sería una buena idea.

Hoy me encontré muy de cerca a una coma, sin preguntarle nada, me dejó mucho en lo que pensar. En un primer momento entendí pedirle perdón por la masacre hecha hasta el momento.. pero no, no necesitó disculpas, aprecié que lo que le hacía falta era una nueva palabra tras la que poner pausa.

No podía esperar más a que me diera razón para pulsar, así que a ello puse mis dedos y mis creídas perdidas ganas.

¿Cuantas comas debe tener la gran muralla China?

¡Pero veamos, no seas idiota, escribe y déjate de dudas imposibles...!  ¿Cuantos huesos van en un saco roto, o con remiendos, o con dos parches?, ¡trata de arrancarlo, y no pongas en la mesa más problemas!

domingo, 23 de agosto de 2020

Vamos

Primero lo que debe quedar y luego lo que continúa, no hay una balanza que valore lo que permanece y lo que falta.

Lo que se conserva por no hacer sangre, se va olvidando en el arcén y con el vaivén de lo que vá y lo que viene, es fácil soltarlo y muy complicado tenerlo guardado sin que se escape y pueda abrir alguna grieta. 
Se va cerrando poco a poco.

Lo que falta, eso es otra guerra, perdida entre lo que pasó y pudo ser, inevitable y luz verde en el cajón de lo posible en un luego que no es abarcar ni hacer, tampoco real, lo que quedó nos lo llevamos, y poco más que hacer.