No sé en qué momento giré la cabeza para escuchar una pregunta que se colaba por el pasillo desde la sala de estar, oír aquello me ha costado un dedo entre ventana y ventana, me cago en la puta.
Un rato después otra duda se queda solo en la pregunta porque no tiene importancia y además estoy ocupado, hasta donde llega la capacidad de resolver dudas o tocar los cojones, me pregunto.
A todo esto tecleo con un dedo menos, tampoco exijo una minusvalía o parte de ella, sólo el mérito de seguir sentado donde me encuentro y no pegar un portazo, claro provecho individual y que sólo yo mismo puedo reconocer, sería injusto empezar a tirar macetas contra los muros por el salón, y endorsar la responsabilidad a cualquier otro.
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