domingo, 5 de julio de 2020

Cónchales

No sé en qué momento giré la cabeza para escuchar una pregunta que se colaba por el pasillo desde la sala de estar, oír aquello me ha costado un dedo entre ventana y ventana, me cago en la puta.
 
Un rato después otra duda se queda solo en la pregunta porque no tiene importancia y además estoy ocupado, hasta donde llega la capacidad de resolver dudas o tocar los cojones, me pregunto.

A todo esto tecleo con un dedo menos, tampoco exijo una minusvalía o parte de ella, sólo el mérito de seguir sentado donde me encuentro y no pegar un portazo, claro provecho individual y que sólo yo mismo puedo reconocer, sería injusto empezar a tirar macetas contra los muros por el salón, y endorsar la responsabilidad a cualquier otro.


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