Dejamos de limar y además de ser una lástima por el hecho en si, limar vendría muy bien justo ahora, barrotes, barreras, límites invisibles y una pena que se eleva a la ausencia y no despeja al infinito, lo mira fijamente como si lo esperara o algo por el estilo, este contrapié es de los que rompe dedos.
Ayer por la tarde pedí socorro y la asistencia emocional quedó para septiembre, me dió un poco de rabia que conseguí aplacar con colores apaches y un blister vacío.
Entretanto y ya por dos veces surgirá el momento, seguro, todo está muy verde, las hojas, las ramas y este momento que se lleva ahora mismo el aire, casi el mismo que hace unos minutos dió que hablar y anotar.
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