sábado, 11 de julio de 2020

Muletilla alucinógena

No, no me gustó tanto como creía.

La letra de una nueva canción quedó tan solo en emocionante expectativa, apuntando hacia otro lado me quedé mirando al mismo sitio, y lo extraño no por no esperarlo fué que sin proponérmelo... tarareaba en voz alta otro estribillo.

No, después de escucharla, quizá por la costumbre de llevarla "gestampada", negué enérgicamente con la cabeza y no pude evitar taparme los oídos para evitar seguir escuchando lo mismo.

La idea no parecía mala sobre el papel, sucede como en esas ocasiones por las que pasas justo después de soltar el pensamiento definitivo, y la mirada de vuelta es de un asombro subido a los hombros.

Puestos a elegir, dejemos como no debería ser de otra manera la llave de la puerta que tenemos a la vista para otro momento, habrá tiempo. Obedece ahora mismíco abrir de una patada la puerta que ni siquiera tiene visagras, es lo suyo, los tragos para intentar calmar la sed serán dignos de saborear, escuchar y contar con la misma boca que no te encuentra. 

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