En la mesa del fondo, alejado de todo por la higiene y seguridad de la humanidad: papeles, tachaduras y cosas blandas por contar. Las pestañas, las manos y los hombros entre otras.
Su ausencia se normaliza sin llegar a realizarse, a convertirse en algo efectivo.
Hace horas comprendí (si, ya) que con los ojos empañados no se puede seguir, cruzar un semáforo así es una mierda.
Complica pensar y es embarullado vivir con libertad, con libertad de seguir sin una pieza, ¿es eso lo que ocurre de verdad?.
Con cada pensamiento íntegramente en algunos y casi todos en su totalidad, negando el raciocinio me doy cuenta... del mal camino que lleva todo esto, antes de llegar a un buen sitio, tranquilo, con ladrillos y personas razonables.
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