Un pispás y allí estábamos, como si nada, nosecuanto tiempo después y como si no jugara el tiempo un solo día, fué como la noche sin mangas pero con ella.
No hubo ni tuvo reparos en soltar y contar su argumento, con un tío como yo delante, no era para menos, un mínimo de excusa y luego entrar a matar.
No hubo ni excusa, ni mínimo ni nada para menos, quedó en lo que sucede cuando esperas otra cosa, otra persona.
No interpretemos mal, con ensaladilla o vermut, ella vale mucho más que todo eso.
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