Que difícil, pero que difícil. No es más que saber lo bueno que uno necesita, lo más conveniente, hay dientes de cremallera que la cierran sin pellizcos.
En otro plano los intentos de suicidio se suceden, engranajes, puntos y convenciones que no funcionan por mucho que deban.
La razón no responde a los sentimientos, y la voluntad se clava las uñas, niega o asiente sin sentido. En el peor de los casos, llamado el peor de ellos, el más común: correr lejos del más confortable de los refugios.
Llevarse la contraria es sensato, discutir y replantear se sienta a la mesa con las letras de lo absurdo, te llama ilógico sin ningún tipo de rubor ante el más pintado.
Se presenta alterada la manera de plantear un momento como este.
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