De los indicadores al torcer hacia cualquier sentido desencarnamos un giro vital, un nuevo camino. De poner el intermitente del coche puede resultar una mención más que vistosa.
Con la libertad de poder hacer cualquier cosa... quién no eligió rascarse un muslo o mirar por la ventana, y justo al contrario, todas las ganas de dejar surcos por la acera.
¿Qué malo puede tener quererlo todo?
¿Pierde fuerza un beso incluso con la inercia de los meses?
¿Es menos bueno el encuentro con menos tiempo?
¿En qué categoría está el cajón de las cosas malas?
¿En qué categoría está el cajón de las cosas malas?
¿Deberíamos apartar todo lo bueno por ocuparnos de los pringosos imprevistos?
Quién se podía imaginar que las cosas cambiarían tanto en tan poco tiempo, que echar a andar de nuevo fuera tan difícil, que no volver a verte pasara de ser un supuesto a estar escrito aquí.
Por algún lado me apuntan que claro, es fácil para el que se inclina tomar inercia y escribir algo resultón, pues amigo, espero que te hayan pasado cosas en la vida para que le dés valor a cualquiera de estas cositas, o no, desde luego que mi insomnio no tiene nada que ver contigo.
Y volviendo al penúltimo párrafo, o no, será mejor subir al primero, prefiero ponerme en la primera duda de todas, la última genera muchísimas más, mantener la distancia de seguridad termina siendo irónico por lo menos para un servidor
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