miércoles, 8 de julio de 2020

me Siento en una Milla màs

No creía que fuera verdad, y puedo prometer que después de meter el gruñido más alarmante que oí jamás, me preguntó: "¿Roncas?".

Añadía pimienta a mis despistes de madrugada, venía a amodorrarse para que no la dejara en paz, claro que luego en el mejor momento oral se me dormía.

Escurridiza y con la intención de dormir en el sofá tras quedarse en bragas con esa camiseta de felpa polar, que sí, abrigaba incluso al vecino del quinto, "no sé porqué me pongo tan tonta".¿Qué me quedaba entonces?;  sonreír al pasarle la manga por el brazo.

No quería marcharse, se mantuvo unos instantes mirándome a los ojos, creo que fue la única vez que me aguantó la mirada, me disgustaba cuando no lo hacía, y eso me procuraba un reto en la siguiente ocasión.

Fué de verdad, como el sobresalto de esta tarde al ver su foto, como la caja que no llegué a darle.

No sobraron besos, y la mierda esa de que quedaron muchos pendientes, la dejamos para otro día en el que los besos sean lo que recuerde. Faltar... faltan, como cada cosa que sea singular o plural, y dando igual el orden, me dé tanto miedo y recuerde.

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