lunes, 24 de febrero de 2020

Con poco vista

Por poco previsor perdí lo poco que hice en mi último trance, si no recuerdo mal, venía la trama por la camarera de la cola de caballo capaz de llevar en una mesa camilla los aperitivos, las jarras de cerveza y los vermús, un full equip, todo en uno.

Aceitunas? se me escapó una carcajada, dos veces esa misma tarde me las pusieron como tapa, se lo expliqué y con una sonrisa respondió: "patatas fritas, aunque seguro que también te las pusieron antes".

El vermú era del mismo centro de Moscú, así que la patatas fritas no cumplieron la expectativa al llamarlas "tapa", y disfrazar el picor que me llegaba desde la garganta hasta el estómago.

Habría sido un buen día para embriagarse, emborracharse, quedarse en blanco, para perderse que nadie te contesta, que como siempre el mundo sigue adelante sin explicación, sin remedio nunca dejas de estar  rodeado por todo eso que no te apetece nada que te apriete un brazo, que te acaricie un dedo.


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